Willkommen


Con motivo de la presentación de mi sello discográfico, este fue el discurso-manifiesto-introducción que escribí y leí para dar comienzo al evento:


"Wilcomen. Willkommen. Welcome to. Bienvenidos a la esencia. 
Hay un embrujo en este bienvenir que se disipa menos en lo trágico de la música que en el patético hecho de querer mostrarla. Componer, grabar, editar, comercializar, son para un artista palabras de una familiaridad casi absurda. Entonces lo afirmativo se pone en duda y dejamos de lado el “por qué” y nos reubicamos en el “para qué”, en una pregunta que lleva implícita su respuesta. 
¿Para qué hacemos música? Se me antoja que la música no tiene una finalidad. Como en el amor o como en el mar, es el oleaje lo que se justifica y no la pasividad y la contemplación. Una nota sucediendo a otra nota en una infinita danza de melodías propias, ajenas, originales y siempre activas. A eso llamamos “una canción”. Pero revisemos otra vez la pregunta “¿Para qué hacemos música?” y no vamos a encontrar una respuesta. La pregunta representa una acción que se responde por si sola en su mismo accionar. Hay un impulso y nada más ¿Inspiración, catarsis, egolatría, erudición? La definiciones son solo definiciones. 

Cuando decidimos emprender esta cabalgata kafkeana, sabíamos desde un principio que un proyecto sin finalidad, es un proyecto con todas las finalidades. Si no vamos en ninguna dirección, ¿qué trayecto podría ser ajeno a nuestra naturaleza? Este sello discográfico tiene más de sello que de disco. No es concéntrico, es excéntrico. Vamos a favor y no en contra. No gira entorno de si mismo sino que es la pulsión musical la que lo guía. Willkommen es también un patada en el culo a todo sistema de poder y de ambición, promotor de un arte rancio, caduco, viejo y cansado. Aquí se abraza a la música con sensualidad, con inocencia, con frescura pero también con empeño y tenacidad. La riqueza de nuestro fundamento es no tenerlo, así como un árbol no necesita fundamentar su existencia. 

Entonces, si la música no tiene un “para qué” ¿Cuál es la finalidad de un sello discográfico? La respuesta sigue siendo ninguna. Si la música no tiene una finalidad, ¿por qué un sello que la promueve, la abriga y le da forma debería tenerla? 

Cuando ya estás en el lugar donde precisamente querías estar, todo lo estático se vuelve dinámico, como el viento que te pega en la espalda y te recuerda que todavía estás ahí, y es entonces cuando la justificación pierde todo sentido.

En esta ciudad pasajera hay un Albrío resonante y astral, en donde todo lo esencial es un reto profundo porque también es Superfluo y no es elemental . Y si el comienzo son los horizontes, en donde Ese Perro que ladra es ese perro que muerde, seremos nosotros los que develemos lo oculto, como un Zahorí que nunca descansa porque nunca muere. 

Bienvenidos a Willkommen."