Mi propio BAFICI

               Hace algunos años dejé de ir al BAFICI. Menos por falta de ganas que por el hecho de quedarme sin entradas para las poquísimas cosas buenas que se proyectan. Me culpo; siempre olvido sacar con anticipación, y parece que, el que se olvida, se jode. En los últimos años hay un "boom" por asistir a este festival, como si la acción misma de asistir fuese un crédito necesario para formar parte de las conversaciones que lo sucedan: "La verdad es que no vi nada bueno, pura mierda, pero eso sí, yo fui al BAFICI". En fin, dejando la mera crítica de lado, y diciendo al pasar que los dos primeros BAFICI sí valieron la pena, me dispongo en abordar mi post. 
    Dejo una pequeña lista, a modo de recomendación, de las películas que estuve viendo durante esta semana en donde las salas se colmaron en el marco de un festival de cine independiente "para toda la familia".

Mi propio BAFICI:

- "Submarino" de Thomas Vinterberg 
- "Dekalog" de Kieslowski 
- "Las armonías de Werckmeister" de Bela Tarr
- "Mifune" de Soren Kragh-Jacobsen

y, que de independiente no tiene nada:

- "North by northwest" de Hitchcock 


Ni reflexión

La mayoría de las personas, aman a los demás en cuanto que estos, en su comportamiento y acciones, sean funcionales o contribuyan a la felicidad de quien los está amando. Es decir que, raras veces encontramos a personas que amen a otras personas tal cual se muestran, en el completo dominio de su libertad, incluso cuando esta libertad, la propia, perjudica a la libertad de la persona amada. 

Prólogo

Prepárame los días
Esos en que seamos juntos por ahí
vos y yo como especies raras
de una misma especie
Redescubriendo el mundo 
a través de las horas y de los días

Prepárame un futuro nuevo
Para mirarte aislado en tus sueños
Para ver crecer en tus dudas, 
llenas de vida, 
La colosal y uniforme tempestad que es vivir

Prepárame la muerte
La que he de dejarte
en una jaula siempre abierta
para que la traigas sin dolor
y al abrirla derrames algo de mi

Compañero de un "para siempre", 
prepárame de vos. 

Sobre ciegos hidalgos aquellos estos todos

Vaciá tu vaso, aplastalos.
Que haga eco el universo, que corra la voz. 
Somos la infinita partición de un tiempo que no podemos entender, menos por insensatos que por incapaces. 
Arraigados a este cuerpo, a esta vida, a esta desolación ¿De que otra forma podría ser?
Hay horror en los ojos del pasado que se agita con culpa.  
Hay tributo al odio y al deseo en este humano interior que nos acredita; lo llamamos altruísmo y amor, pero es odio y deseo.
Vaciá tus ideas y aplastalos de una vez.
Que ellos son las dudas.
Aplastalos en versos y melodías que los involucre, como nos involucra el hambre, la necesidad de poder, el vaciamiento, la rigidez y la justificación.
No hay nada que hacer, no hay nada que ser.
Todo está acá, donde nunca estuvo ni estará.
Entonces andá de una vez, corrompé al hombre común, cortá su soga, acorralalo.
Que la cultura no es más que un crédito que pagamos en cuotas.
Acá la rumba es otra.
Acá las palabras las dictan los sueños, las esperanzas rotas pero aún proclives. El corazón. El corazón terrible del poeta, de la fuerza, de la vida que se filtra en la emoción de dar.
Somos las nuevas canciones, las nuevas películas, las nuevas novelas, los nuevos colores.
Vaciá tu vaso y aplastalos.
Animate a ser este sacrificio que, como un eufemismo, llamamos arte. 
Vaciá tu vida y dásela al porvenir, 
que lo que queda por vivir ya comenzó mucho antes.