A favor

Si vas en contra te van a callar.
Tu familia, tu gobierno, tu religión, vos mismo.
Si vas en contra te van a callar.
Te van a crucificar y van a proclamarte un proser.
Si estás en contra se van a enojar.
La felicidad propia es un desconsuelo para los otros.
La risa, la ideas propias, el amor desmedido, la sutileza, todo atenta contra una estructura indómita e invisible. 

Si vas en contra te van a callar, 
y no hay peor argumento que debatirse contra el silencio. 
Y no hay peor enemigo que uno mismo. 






























Volver a Cuentos

Hace once años comenzamos un proyecto que homenajeaba, por su nombre, a Jorge Luis Borges. Escritor, por otra parte, que abordó con recurrente empeño y beatitud, lo circular, lo laberíntico, el problema del tiempo y los espejos. Dichos argumentos, menos literarios que existenciales, fueron también un punto de partida para lo que fueran las canciones de Cuentos Borgeanos. No es curioso que en este período de regreso, la palabra circular sea el adjetivo con el que nos explicamos esta nueva etapa de la banda.
Volver a tocar con Cuentos está colmado, en lo personal, se sensaciones multiples. Tres años no son nada y a su vez son una eternidad. Como dije en su momento, cuando habíamos decidido poner un punto final a este proyecto, es inevitable, en este vertiginoso planeta de la creatividad y las emociones, dejarse llevar por la tremenda corriente de los deseos. Paradójicamente -o todo lo contrario- es esa misma corriente la que ahora nos devuelve a este océano de amor, amistad, diversión y musicalidad que es Cuentos.
El tiempo nos puso otra vez en ese mismo lugar (el que nunca pudimos abandonar del todo). Me entristece que Agustín no pueda sumarse en esta instancia. Es raro porque desde que este proyecto comenzó siempre fuimos los mismos cuatro para todo; para los desafíos que supimos afrontar, hasta para el disfrute de la recompensa que la música supo darnos.
De modo que para mi, este, es un año de gratitud. Por supuesto que también está El Piloto Ciego, disco que amo y que está lleno de riquezas. Aún quedan muchos conciertos por delante, para saborear el ardor de esta etapa como solista, que, no concluye, pero que se ve acompañada por mi gran amor borgeano.

Ayer, cuando terminamos de ensayar y me fui con el Gato y Diego caminando hasta la avenida Rivadavia, intenté doblegarme y mirarnos desde afuera, y con cierta emoción, pude ver a esos pendejos que fuimos, cuando con 20 años juntábamos hasta el último peso para sustentar nuestro primer disco, y lo hacíamos con felicidad y locura y con la convicción de ser nosotros mismos; seguimos iguales, al menos en ese entusiasmo por los nuevos y grandes desafíos. Ahora, más hombres que niños, conservando la inocente capacidad de sorprendernos, nos veo seguros y preparados para este, el siguiente paso, quizá el más genuino y el más exacto.

   Viernes, 18 de enero del 2013.






Soliloquio


Esto es como un vacío total.
Aquello. Y esto.
Ambas cosas.
Y me deslizo sobre ellas, aprehendiéndolas, como un enigma ya decifrado.
Quiero pero no puedo porque no quiero... siempre se puede
Armo y cargo, y disparo, con puntería resuelta, y rearmo tu don, que es el mio y es el de amar.
Me distraen esas cosas simples. Esas que nos traen de regreso a este cuerpo humano. 

PH: Cocora