Lo que estoy-estuve leyendo

Volví a agarrar "Nieve" de Pamuk. Es una novela larga, y estoy completamente convencido que las novelas largas no son para todos los momentos. Su prosa es digerible pero ¿puede uno saber si prolífica? Las traducciones son todo un asunto sobre el cual no voy a detenerme. 
Estuve mucho con Borges. Releyendo, sobre todo, sus cuentos. No lo hice de una manera arbitraria ni cronológica. Simplemente iba detrás de algún párrafo recordado o algún anhelo vivo. Borges siempre es un placer.
También estuve leyendo a Stevenson, y lo intenté hacer en su propio idioma, eludiendo la subjetividad de la traducción; pero me quedé. Quizá porque ciertas lecturas en inglés me resultan costosas y me cansan fácilmente. No fue así con Poe, quien tiene una prosa llevadera y menos radical a la hora de interpretar palabras que uno desconozca del idioma.
Releí unos cuentos de Kawabata.
Algunas charlas de Krishnamurti, en modo aleatorio, ya que cuando se trata de profundizar en su problemática es menos importante el orden que el tema en si.
Hace unos días, como un embarazado literario, ávido de su antojo, tenía muchas ganas de algunos pasajes de Rayuela de Cortázar; pero descubrí que ese libro ya no está en mi biblioteca. (Durante los años que viví en New York mi biblioteca quedó en manos de alguien que, al parecer, no valoró mi amor por todos y cada uno de los ejemplares que voy conservando a través de los años. Más triste es descubrir, de tanto en tanto, que son muchos los libros que me andan faltando. Cosas del descuido o mi incapacidad de soltar. En esos casos siento que no soy un ejemplo de mis canciones. La letra de Comenzar dice "perder lo que ganas, soltando lo tenés". Debería hacer uso de ella.)

Me depara, empero, alguna novela corta. Algo que Pamuk no pudo economizar.