Entre comillas se escribe mi nombre. (A ningún pintor)

¿Puedo doblegarme? ¿Puedo observar algo sin que esto me afecte? ¿Puedo mirarlo, simplemente?
Atrapo aquel sueño absurdo que alguna vez llamé amistad y lo miro otra vez, bordándolo con vértigo, con desvario, con cierto placer.
La poesía no se escribe todos los jueves; la poesía es una lluvia solitaria que cuando la entiendas va inundar todos los días. O Ninguno.
No se es artista por tomar un pincel y desdibujar la vida para tapar el vacío; el de los miedos, el de la incapacidad, el de "no llegar". El miedo a jugártela. Por algo, por alguien, por vos.
Y que esa misma mano que juega "al pintor" sea la misma mano que cuenta los billetes, es menos un acto de cobardía que de estupidez; y tampoco es arte.

Tu hipocresía me asusta menos de lo que me entristece.
No porque espere un crédito a mi bondad -así como tampoco espero un castigo a mis torpezas-, sino porque es tan berreta el discurso, que hasta me quita las ganas.
¿Son estos versos un juicio de valor? ¿Debe uno entender que la deshonra no es más que un sistema de reflejo?

Los falsos haikus sirven para deslumbrar aduladores; acá la rumba es otra. Esa falsificación barata no sorprende. Es barro. Es otro pedazo de mierda con el que te seguís tapando.
Y podes entenderlo o no; despertar ya no cuenta, es una astucia a la que por pereza y comodidad no pudiste acceder.
Lo interesante de sumirnos en nuestra propia obnubilación es que terminamos por llamar paisaje a la bruma espesa que nos cega. Así sos vos.

No acaricio este final, justamente por ser TAN final.
No te culpo, porque el abismo que nos distancia es una hoja seca que no pienso recoger.
Lo fascinante de la vida, es la vida, y, a partir de ello sus incontables dimensiones.
Estamos los que la viven, y están los que , como vos, la simulan... la caretean.