El Yo y el Ello

Trato de decirlo, 
de comunicar algo,
lo digo de la forma incorrecta, 
gritar no es hablar en silencio, 
me asfixio, 
me elevo, 
soy la misma señal que condena lo señalado,
trato de asegurarme estar en lo cierto a pesar de que no me importe, 
me desprendí de todo, 
no tengo casa,
no tengo banco, 
no soy una suma, 
estoy fuera del sistema social, 
no tengo hijos ni planté un árbol ni escribí un libro, 
no voy a hacerlo, 
no suelo hacerlo, 
todas las semanas tienen un solo día, 
todos los meses tienen un solo día, 
amor, amo, hay amor, lo amo,
no me despierto temprano ni tarde, 
ya no tengo hora, 
voy a reducir, 
la amistad es una herramienta para depositar y no para crecer,
no tengo religión y soy religioso, 
no soy teísta, 
ni ateo, 
no acumulo, 
suelto, largo, 
no me importa entreverme en sumas de dinero, 
no me importan los autos ni el fútbol ni la chabacanería, 
si no como carne no es por moda, 
es solo una forma de embellecer la vida, 
no me aburre el Quijote, 
pueblo todas mis nociones, 
abrazo el canto y lo decoro,
virgen de mi, 
abandono la nostalgia porque el porteño es una fuerza y no una escuela, 
para siempre alado, 
un instante de hombre, 
de hombre humano, 
la sutil diferencia entre lo despierto y lo dormido, 
siempre en cuña, 
siempre envuelto, 
no me expliques mi razón, 
soy de esas pocas cosas que prefieren un alma insomne y no elevada. Punto. Punto.