Sobre el ELEGANTE Fest #1

Elegante. Sumido a la misma fuerza que invoca su nombre -menos por obviedad que por omisión- he aquí el festival que celebra una verdadera causa de celebración: la música. Etimológicamente las palabras "elegancia" y "festividad"viajan abrazadas y se superponen por el simple hecho de que sus raíces sugieren, acaso imponen, una misma finalidad. El "ELEGANTE Fest" hizo honor a este lenguaje sin otra intención que la de proponer buen arte.

Si hago un recuento de mi vida musical me encontraría con un largo camino a través de los años y, por añadidura, con muchos conciertos, muchos escenarios y muchos festivales. Es por esto que me siento con cierta autoridad para dar una opinión sincera en esta mi reseña. Pero sería ingrato calificar este festival. En primer lugar porque fui parte de él, y por otro lado porque fue una noche en donde la amistad funcionó como hilo conductor; tocar junto a El Mundo de las Azcuenagas, nuevo proyecto de Javier Herrlein (quien además forma parte de mi vuelo ciego hace más de medio año), y que a su vez forjó este, su proyecto, con otros talentosos artistas, es feliz; tocar con Ese Perro, con quienes a través de estos años supimos entendernos, menos en lo musical que en lo humano, y con quienes disfruto del poderoso canto de la dialéctica, es feliz; tocar con Albrío, de quienes me siento y considero más hermano que productor, y con quienes celebro todos y cada uno de los momentos juntos, es feliz. Por eso, abrumado por el encanto de la felicidad, sería poco objetivo darte una opinión.


Sumado a todo esto cuento y aclaro que "Elegante Records" es el sello independiente por donde, después de tantos años de haber pertenecido a una multinacional como EMI, decidí sacar mi primer disco solista. Y acerté. "Elegante" es a su vez el sello de Momer 360, la productora con la que comencé a trabajar hace algunos meses y que se transformó más en una familia, inquieta y vital, que en una sórdida empresa de eventos. Todo esto de la mano de Mosca, mi manager, mi amigo, con quien, entre sueños entendidos, decidimos emprender este cabalgata loca, kafkeana, que supone llevar adelante un proyecto de música independiente en Argentina, conducidos por las ideas y por el amor más que por otras cosas.


Hablar de mi concierto es inconexo. Por eso voy a evitarlo. Pero me rehuso a escapar de las ganas que me impulsan a escribir y contarte todo esto. Porque haber encontrado un festival así entre tantas cosas vacías y achatadas no es una circunstancia menor. Aterrizar en un punto extraño pero no extraviado del tiempo y el espacio, en donde el valor es cálido y es humano y es artístico, en esta instancia, me da más que una felicidad.  El primero fue en Niceto, ya veremos hacia donde va.

Acaricio la circunstancia como una forma de esperanza y contagioso anhelo; todavía hay personas que saben hacerlo. Y por suerte vienen por más.