Sé vacío


Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo. 
                                                                                                         Proverbio árabe.

La soslayada noción del tiempo es la impronta que nos transforma en un péndulo que oscila entre el pasado y el porvenir. Los recuerdos a los cuales nos aferramos, las proyecciones venideras, y todo aquello que, a fuerza de no ser miserable ni vital, nos quita la talidad de lo presente, lo tangible, lo real y lo vivo; nos aparta de la capacidad de sorprendernos ante lo imprevisto; ahoga a la mayor verdad sino la única: la espontaneidad.


Un texto de Flaubert me develó una suerte mayor, "el futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He ahí por qué se nos escapa el presente". Años más tarde descubrí que sin quererlo caía una y otra vez en esta trampa. Intenté modificarme. Me obligué a habitar el presente con la mayor soltura posible, y con la decidida convicción de haberlo logrado, argüía un desastre aún mayor; la batalla entre lo que hacemos y pensamos, entre lo que somos y lo que parecemos ser. No lo estaba logrando. 

En la inagotable búsqueda de lo presente abracé las religiones -tarea harto difícil para un, en ese entonces, acérrimo ateo- pero tampoco encontré en los textos sagrados lo que tanto anhelaba. 
Años más tarde di con el zen. El zen es la única religión que no tiene ni textos sagrados, ni disciplinas, ni dioses, ni rituales, ni mandamientos, ni tradiciones. El enfoque del zen es muy diferente; "no hay que hacer nada. No hay nada que hacer. Uno sólo tiene que ser". Entonces uno comienza a desprenderse de tantas verdades. A quitar peso muerto en nuestra espalda. Uno abandona las disciplinas, las creencias o las descreencias; simplemente se es, en completa y profunda espontaneidad. 
No hace falta esfuerzo alguno. Estamos siendo continuamente. Es la cosa más natural que puede haber. No hace falta ningún ritual, ninguna fórmula, no tenemos que implementar ninguna postura, ni defender ninguna idea. En lo espontáneo todo es posible, porqué quizá, no haya otra forma de concebir la inagotable infinitud de la existencia. 
"Sé ordinario y natural", esa es la única manera. 

En la puerta de mi adultes, comienzo a sentir que ninguna búsqueda es en vano, pero que no todas son necesarias y fundamentales. Muchas veces las personas buscamos afuera lo que está dentro. Frustrados viajes y lejanos nos devuelven cansados y sin nada. Sólo trato de decir que la fiesta está acá, en este preciso instante, en el mismo lugar en donde estés parado. La fiesta es hoy y es para siempre.

"Sé vacío. Mira sin ninguna idea. Mira en la naturaleza de las cosas pero sin ninguna idea, prejuicio, ni presunción".  Simplemente sé.