Bomba sobre mi destino, Hiroshima espiritual.

Hay una explosión en silencio.
Somos todo aquello que solemos ser.
No podemos agregarnos ni quitarnos. No podemos escondernos.
Es como un artificio, como un aplauso en el vacío, como una decoración.
Una mano que dibuja y que pende de un hilo, es también la mano que dibuja la escena, una antagonía, una refutación.

"Aplaudan al vástago! A dado su primer paso!"
¿Es esto una virtud o es el esquema podrido en el que se mueven los hombres y las liebres?
Tu primer paso, tu primer dólar, tu primer auto, tu primera casa, tu primer hijo...
Un andante para la vida!- digo yo- y que alguien respire gratitud. Que alguien cese tanta "evolución".

Me diplomo en grito y te anuncio gran amigo -menos fiel a mis ganas de lo que querría-
que aquí no se baten las alas por omisión sino por decreto amoroso.
Yo no me guardo nada para mañana.
Soy de una suciedad que no es mugre, porque mi suciedad canta y limpia, y te envenena para siempre.
Una lluvia negra, radioactiva.
Si te alejás es porque querés; o porque la llaga nunca se hizo callo.
Si te alejás es porque algo te quema
y acá el fuego nunca va a cesar.