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No tengo nada que decir.


























Me compartieron esta foto amablemente y me contaron una historia acerca de ella, la cual me reservo. Pero la foto la tengo en el dock de mi computadora. La miro bastante seguido; lo suficiente para no sentirme abrumado.
Me abraza la felicidad de haber transmitido mi devoción y mi amor por Borges a su mujer, María Kodama, quien con una devoción mayor y un amor incalculable me sonrió, miró para adentro, y en su representación, aprobó mis inocentes deseos artísticos. 


Atame

Un murmullo 

en

algo endeble

de

la sexualidad se transforma


                        dame todo lo que no puedas dar. 

Sé vacío


Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo. 
                                                                                                         Proverbio árabe.

La soslayada noción del tiempo es la impronta que nos transforma en un péndulo que oscila entre el pasado y el porvenir. Los recuerdos a los cuales nos aferramos, las proyecciones venideras, y todo aquello que, a fuerza de no ser miserable ni vital, nos quita la talidad de lo presente, lo tangible, lo real y lo vivo; nos aparta de la capacidad de sorprendernos ante lo imprevisto; ahoga a la mayor verdad sino la única: la espontaneidad.


Un texto de Flaubert me develó una suerte mayor, "el futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He ahí por qué se nos escapa el presente". Años más tarde descubrí que sin quererlo caía una y otra vez en esta trampa. Intenté modificarme. Me obligué a habitar el presente con la mayor soltura posible, y con la decidida convicción de haberlo logrado, argüía un desastre aún mayor; la batalla entre lo que hacemos y pensamos, entre lo que somos y lo que parecemos ser. No lo estaba logrando. 

En la inagotable búsqueda de lo presente abracé las religiones -tarea harto difícil para un, en ese entonces, acérrimo ateo- pero tampoco encontré en los textos sagrados lo que tanto anhelaba. 
Años más tarde di con el zen. El zen es la única religión que no tiene ni textos sagrados, ni disciplinas, ni dioses, ni rituales, ni mandamientos, ni tradiciones. El enfoque del zen es muy diferente; "no hay que hacer nada. No hay nada que hacer. Uno sólo tiene que ser". Entonces uno comienza a desprenderse de tantas verdades. A quitar peso muerto en nuestra espalda. Uno abandona las disciplinas, las creencias o las descreencias; simplemente se es, en completa y profunda espontaneidad. 
No hace falta esfuerzo alguno. Estamos siendo continuamente. Es la cosa más natural que puede haber. No hace falta ningún ritual, ninguna fórmula, no tenemos que implementar ninguna postura, ni defender ninguna idea. En lo espontáneo todo es posible, porqué quizá, no haya otra forma de concebir la inagotable infinitud de la existencia. 
"Sé ordinario y natural", esa es la única manera. 

En la puerta de mi adultes, comienzo a sentir que ninguna búsqueda es en vano, pero que no todas son necesarias y fundamentales. Muchas veces las personas buscamos afuera lo que está dentro. Frustrados viajes y lejanos nos devuelven cansados y sin nada. Sólo trato de decir que la fiesta está acá, en este preciso instante, en el mismo lugar en donde estés parado. La fiesta es hoy y es para siempre.

"Sé vacío. Mira sin ninguna idea. Mira en la naturaleza de las cosas pero sin ninguna idea, prejuicio, ni presunción".  Simplemente sé. 
                                                  

El Yo y el Ello

Trato de decirlo, 
de comunicar algo,
lo digo de la forma incorrecta, 
gritar no es hablar en silencio, 
me asfixio, 
me elevo, 
soy la misma señal que condena lo señalado,
trato de asegurarme estar en lo cierto a pesar de que no me importe, 
me desprendí de todo, 
no tengo casa,
no tengo banco, 
no soy una suma, 
estoy fuera del sistema social, 
no tengo hijos ni planté un árbol ni escribí un libro, 
no voy a hacerlo, 
no suelo hacerlo, 
todas las semanas tienen un solo día, 
todos los meses tienen un solo día, 
amor, amo, hay amor, lo amo,
no me despierto temprano ni tarde, 
ya no tengo hora, 
voy a reducir, 
la amistad es una herramienta para depositar y no para crecer,
no tengo religión y soy religioso, 
no soy teísta, 
ni ateo, 
no acumulo, 
suelto, largo, 
no me importa entreverme en sumas de dinero, 
no me importan los autos ni el fútbol ni la chabacanería, 
si no como carne no es por moda, 
es solo una forma de embellecer la vida, 
no me aburre el Quijote, 
pueblo todas mis nociones, 
abrazo el canto y lo decoro,
virgen de mi, 
abandono la nostalgia porque el porteño es una fuerza y no una escuela, 
para siempre alado, 
un instante de hombre, 
de hombre humano, 
la sutil diferencia entre lo despierto y lo dormido, 
siempre en cuña, 
siempre envuelto, 
no me expliques mi razón, 
soy de esas pocas cosas que prefieren un alma insomne y no elevada. Punto. Punto.   






Entreveros y certezas

Hay estupor en la búsqueda, por supuesto. Y en esa fragilidad casi deliciosa que es la búsqueda uno suele distinguirse entre las cosas que tienen valor y las que no lo tienen. Desde luego que yo mismo me distingo entre las cosas que valoro, ya que de otra manera sería un farsante.

 Digo esto en base a ciertos pensamientos que en estos últimos días -estas últimas vidas- vienen girando en torno a mi "dura" cabeza. El desafío para mi siempre es el mismo; quien soy, que soy, como soy, hasta donde soy; el amor, la felicidad, la muerte, la vida y el quilombo de la vida.
Queda claro que mi herramienta fundamental es la música. Vengo haciendo canciones mucho antes que cualquier otra cosa. No utilizo la música ni ella me utiliza a mi. Coexistimos en un inagotable darnos sin pretender del otro nada a cambio. Aunque no puedo negar que he logrado escribir ciertas canciones que son muy buenas, sobre todo en lo que a la poesía se refiere. Pienso en Mis palabras, pienso en Frío y pienso en mi último disco en donde abundan iluminaciones que son menos mías que de mi largo camino.

Pero aún no he llegado.

(Quiero excluir de mi vocabulario la palabra "ambición". Nada de lo que hago gira en torno a dicha palabra ni a sus atributos. Sin embargo, como mortal y como eremita, debo enfrentarme a la sugestión de quienes se encuentran secuestrados por sus raquíticas ambiciones; por ejemplo, la persona que me prestó una gran suma de dinero para la grabación de El Piloto Ciego, terminó corriéndome con un contrato y con el terror "legal" para asegurarse sus sumas, sin advertir el profundo valor artístico del disco en el que con falsas buenas intenciones había hecho su aporte capital. Yo mismo me vi enfrentado a esta terraquea devoción, implicándome, como siempre, a Todo y Todo por el arte. No me chupé el dedo entonces, y menos me lo chupo ahora.)


Pero aún no he llegado. Todavía aguarda, espero, la nota definitiva, la palabra acústica que lo delimite todo. Intuyo que El Piloto es un presagio de ello, al menos un boceto.
Sin plumaje arriesgo mi tiempo, siendo capaz de perderlo todo por encontrar la inevitable circunstancia que confirme mi destino.
Lo demás es de la música.


Bomba sobre mi destino, Hiroshima espiritual.

Hay una explosión en silencio.
Somos todo aquello que solemos ser.
No podemos agregarnos ni quitarnos. No podemos escondernos.
Es como un artificio, como un aplauso en el vacío, como una decoración.
Una mano que dibuja y que pende de un hilo, es también la mano que dibuja la escena, una antagonía, una refutación.

"Aplaudan al vástago! A dado su primer paso!"
¿Es esto una virtud o es el esquema podrido en el que se mueven los hombres y las liebres?
Tu primer paso, tu primer dólar, tu primer auto, tu primera casa, tu primer hijo...
Un andante para la vida!- digo yo- y que alguien respire gratitud. Que alguien cese tanta "evolución".

Me diplomo en grito y te anuncio gran amigo -menos fiel a mis ganas de lo que querría-
que aquí no se baten las alas por omisión sino por decreto amoroso.
Yo no me guardo nada para mañana.
Soy de una suciedad que no es mugre, porque mi suciedad canta y limpia, y te envenena para siempre.
Una lluvia negra, radioactiva.
Si te alejás es porque querés; o porque la llaga nunca se hizo callo.
Si te alejás es porque algo te quema
y acá el fuego nunca va a cesar.











Sobre el ELEGANTE Fest #1

Elegante. Sumido a la misma fuerza que invoca su nombre -menos por obviedad que por omisión- he aquí el festival que celebra una verdadera causa de celebración: la música. Etimológicamente las palabras "elegancia" y "festividad"viajan abrazadas y se superponen por el simple hecho de que sus raíces sugieren, acaso imponen, una misma finalidad. El "ELEGANTE Fest" hizo honor a este lenguaje sin otra intención que la de proponer buen arte.

Si hago un recuento de mi vida musical me encontraría con un largo camino a través de los años y, por añadidura, con muchos conciertos, muchos escenarios y muchos festivales. Es por esto que me siento con cierta autoridad para dar una opinión sincera en esta mi reseña. Pero sería ingrato calificar este festival. En primer lugar porque fui parte de él, y por otro lado porque fue una noche en donde la amistad funcionó como hilo conductor; tocar junto a El Mundo de las Azcuenagas, nuevo proyecto de Javier Herrlein (quien además forma parte de mi vuelo ciego hace más de medio año), y que a su vez forjó este, su proyecto, con otros talentosos artistas, es feliz; tocar con Ese Perro, con quienes a través de estos años supimos entendernos, menos en lo musical que en lo humano, y con quienes disfruto del poderoso canto de la dialéctica, es feliz; tocar con Albrío, de quienes me siento y considero más hermano que productor, y con quienes celebro todos y cada uno de los momentos juntos, es feliz. Por eso, abrumado por el encanto de la felicidad, sería poco objetivo darte una opinión.


Sumado a todo esto cuento y aclaro que "Elegante Records" es el sello independiente por donde, después de tantos años de haber pertenecido a una multinacional como EMI, decidí sacar mi primer disco solista. Y acerté. "Elegante" es a su vez el sello de Momer 360, la productora con la que comencé a trabajar hace algunos meses y que se transformó más en una familia, inquieta y vital, que en una sórdida empresa de eventos. Todo esto de la mano de Mosca, mi manager, mi amigo, con quien, entre sueños entendidos, decidimos emprender este cabalgata loca, kafkeana, que supone llevar adelante un proyecto de música independiente en Argentina, conducidos por las ideas y por el amor más que por otras cosas.


Hablar de mi concierto es inconexo. Por eso voy a evitarlo. Pero me rehuso a escapar de las ganas que me impulsan a escribir y contarte todo esto. Porque haber encontrado un festival así entre tantas cosas vacías y achatadas no es una circunstancia menor. Aterrizar en un punto extraño pero no extraviado del tiempo y el espacio, en donde el valor es cálido y es humano y es artístico, en esta instancia, me da más que una felicidad.  El primero fue en Niceto, ya veremos hacia donde va.

Acaricio la circunstancia como una forma de esperanza y contagioso anhelo; todavía hay personas que saben hacerlo. Y por suerte vienen por más.







Sobre la amistad

Vas a leerme con cuidado.
Soy un raro anfibio con branquias en la piel.
Soy del color de la uva fresca, transformada, pisoteada, narcótica y feroz.
Voy a quebrar tus ojos con palabras sucias, masculladas, impuras. Y vas a correr.
Porque no te gusta la verdad. Porque la verdad es demasiado divertida y de un sabor estridente, casi ácido. Porque la verdad es explosión.
¿Vas a descender, arrastrándote como un parásito al nido podrido de la sociedad y vas a pedir refugio y consuelo? ¿Les vas a rogar ser uno de ellos? ¿Les vas a jurar que en vos ya no hay fuego?


Aquí arriba hace demasiado frío para los "sanos".
Aquí habitan las bestias y los locos y los poetas.
Aquí hay demasiada soledad, y demasiadas agallas.
Aquí, el grito es desvalido y no hace eco, porque el aire es un vacío infinito que no debemos colmar.
Y si no hay baile no importa, mañana lo habrá; entre los locos juzgamos menos la desazón que el exilio.


Un silencio sin manos me abraza.
Entrecierro los ojos y las luces lejanas se diluyen, agudas y diminutas... tan ajenas.
Quisiera volver y traerte a través de "algo" que no sea yo; esta felicidad no cabe en mis versos.
El escudo puede durarte pero esa no es la cuestión.
Hay algo más que mil pedazos de recuerdos atravesando el misterioso olvido;
hay una suma exacta, que no conduce a nada, y que por una extraña fantasía que nunca cuestionaremos, llamamos amistad.
Que solos que estamos. Que solos que vamos a estar siempre.