Contener los besos es más humano

Hay un sentimiento opaco. Como una liberación ajena.
Una mentira bailadora, diría.
Hay cierta fealdad en mi instinto, puesto que perdí todo sentimiento de lujuria y seducción.
Es un salto no divino.
Pero no puedo condenarme por no ser yo. (La madrugada condena tantas cosas).
Y oscila sobre mí una duda exclamativa, revelada, piramidal.
¿Yo soy? ¿Soy, yo?
Perdí toda capacidad altruísta como se pierde la ductilidad en las ideas.
No quiero ser cuando no estoy siendo. Primer ocaso.
Ay, ingrato invierno ¿Cuanto más debo esperar?
Y el viento, ajeno, me seca la piel y se lleva un sueño.
Todo es un aislamiento, una desolación.
Intento mirar el vacío, el de la copa, el del abismo, el de mis manos, el de mi corazón.
Es fastidioso, pero los versos siempre salvan.
Escribirlos no, escupirlos.

Desolación. Eso es.
Como la hoja de un árbol perdida en lo alto de la copa.
Gritar al cielo, secarme y caer.
Caer, otra vez. Ay silente abismo.
Sigo sin estar preparado para la muerte.
Y no encuentro melodías que por llanas no sean imperfectas.
Fraseo el amor y lo pierdo en mis paranoias. Las padezco. Lo padezco.
Y se nubla. Y hay veneno. Y hay acumulación.

Miro la noche esfumarse a través de la ventana, en un amanecer tremendo.
Viví otra vez, me digo. Como un rito circular.
No hay nada que pueda añorar que no esté guardado en mis sepulcros.
Soy Nada.
Un esquema de mi mismo, uno que tracé sin devoción.
Soy ese sonido apagado, sórdido, miserable.
Acudan a mí, bellezas, que en mis manos ya se perdió algo.
Algo que dejé ir.
Algo que no quiso venir.















     
        Caminando con mi abuelo, el abuelo Antonio.

31

Somos un deseo. Eso. Somos una cosita, algo pequeño que vive, que quiere vivir, que quiere morir, que muere. Algo. Tengo 31. Soy más grande que mi padre. Este murió sin padre o con uno. Ya no hay cosas especiales. Ya no hay cosas especiales. Ya no hay cosas especiales. Todo es especial. Una vez me morí. Braquicardia. 39 pulsaciones por minuto. Después me "morí"siempre. Sin número. Con música. Un piano. Un Nietzsche al que le debo un "himno a la vida". Decidir vino. Mi hermano es mi amigo. Atacamos. Como amigos y como hermanos. No. Si. El amor lo lleva en la mano. La poesía ¿quien es? Dogma. Tengo 31 otra vez. Onetti. Cortázar. Borges. Sábato. Gabo. Manucho. Todos en español. Don Miguel, Camilo Cela, por supuesto. Cansinos Assens, hombre de veinte idiomas. Y la música otra vez. Y que se yo. Un acorde nuevo. Cinco canciones en dos horas. Vísperas. Esperas. Nada nuevo. Nada viejo. Argumentamos para no ceder. Prefiero escribir canciones. Es to es un mo nó lo go in te riiiioooorrr! Sí. Sí!. No. Para que sea más injusto.


... y se calló. El silencio es el único autor; desde aquellas tempestades wagnerianas hasta mis desvelados  Mi y La.


Amén. Por 31 más. Un ciego que ve. Hasta los 126. Inmortal. Mortal. Inmortal. 


Deslizarse

Perder el cuerpo. Ya no importa.
¿Quien es feliz?
Llegar juntos, y nada más; ahí o a donde sea.

.... eufemismos que se ajustan a uno. Cuanta nieve... perdón, niebla. 












............

Encuentro errático

Quisiera ser más fácil.
Miro la llama quebrarse y quisiera ser más fácil.
Sin muerte, sin vida.
Llevarte allá donde no puedo llevarte.
La poesía sin palabras que exagera el alma.
Somos nada siendo algo que no es. 
Una veracidad que no necesita ser demostrada.
Impulsada de final y de muerte, la iluminación, también es un veneno. 
Vulgarizar y vulgarizarse.
Ser silencio del ser y no ser nunca más.


Si te queda algo dejalo ahí, justo donde lo encontraste.
Lo demás es saborear el ingenio de simular una vida vacía que no conduce a nada; la que espera morir.





Lo nuevo de The XX
Fun.

Hábitos

Toca a mi puerta,
ilusión,
por todo lo que no quiero ser.



It's all about you...S.


A.H.





Chaboncita

Cada vez un poco más.
Es una insignia.
Resulta lógico no atraparse.
Preferimos el oxígeno que nos llegue con un poco de sangre viva.
Me gustan los que gritan, los que dan alaridos; esos son mis hermanos.
Los que caminan descalzos.
Y la quietud no los momifica.
Te invitan a caminar volando, sin bajar.
Una explosión sensual, de savia y de cuerpos y de certera espiritualidad.
Así es ella. 


La mano toma la copa de vino. La bebe sin boca.
Hay ímpetu.
Un tramo de futuro llega al encuentro; somos eso que seremos.
Y el Hoy es tan bestial, tremendo.
Me voy a emborrachar.
Cumpliendo las reglas de mis ganas las apruebo.
El misterio es que todo ya fue develado.
Hay tanta vida como quieres (puedas) ver.
Bailalo. Musicalizalo. Cogelo. Mordelo. Sin aferrarte a ello.


Sale del baño.


Me besa.


Su beso se expande. Paro de escribir. La amo profundamente.


... quiero esto, así, tan simple... sin refugios en la psiquis. Chaboncita.

Entonces

... entonces me hallo deshabituado a la prosa narrativa porque con ansias no electivas este blog se fue acercando más a lo poético que al inicial formato de diario -¿de diario?-, en donde de manera impersonal y apartada fui desglosando pareceres y sentimientos, dardos y venenos, promesas y desaciertos. 
Pero hoy vuelvo a escribirte/me. Y es un Hoy mayúsculo, con un Piloto que también es un sonido y también es "canciones" y también es un disco.
 Un hoy acudido, impostergable, en donde podría hablarte de ciertas personas, puntualmente de las que me quieren joder, o coger, "que no es lo mismo pero es igual", pero estaríamos perdiendo la gracia -divino consuelo- de sentirnos más bohemios que otra cosa. 

... entonces me lo imagino a Borges metiendo sus primeros cuentos -editados por él mismo-  en los bolsillos más cercanos y me siento como él. ("Como él" respecto a meter arte en los bolsillos y no a su inalcanzable genio literario, claro está, pero de lo claro aclaro, porqué más de un pelotudo va a decir que me comparo con Borges). 
Pero, como alguna vez escribí, SIGO VIVO. Por eso el en-ton-ces. 
"David Cronenberg and William S. Burroughs invite you to lunch" leo en un afiche pegado en la pared y me distraigo.

... entonces busco algo nuevo para decirte. Una palabra. Mis palabras. Quiero remarcar que en tu decepción también hay un consuelo. Así como la certeza es una cara de la duda. Quiero decirte que la verdadera astucia es emigrar de nuestros pensamientos, nuestra cultura, nuestras barreras, de nuestros ritmos. No se puede atar al Ser porque su intangibilidad es su gloria. 
Amo las diferencias hasta que, de tan diferentes, se vuelven familiares. Se repiten. En unos y en otros. Y cuando estemos "a un millón de años luz de casa", sabrás entenderme. 

...entonces vuelvo al ENTONCES. Más como una posibilidad que como un entendimiento. Más como una afirmación que como la suspensión de los deseos, tus deseos, los mios, los de todos.

... de la vida subliminal a la cotidiana, la del supermercado chino, la del abrazo dulce de la persona que te ama, la de los libros, la del insomnio, la de la poesía enigmática, la que llega cuando quiere, sin cita, o la que se esconde es sus manos, esas que miro todos lo días, y en donde muero y muero y muero, para volver a nacer o para no volver jamás.