Llueve otra vez

Insomne. Probablemente desde los dieciséis o diecisiete años que dejé de dormir "bien". La primera impresión, no muy hábil pero tampoco terrible, sugiere que todo desvelo está arraigado a cierta preocupación acontecida, sea reciente o no. No está mal pensarlo así, aunque no es mi caso.
Podría afirmar incluso, que muchas veces la preocupación no es motivo de desvelo sino más bien de hipersomnio.
Son entonces las ganas y la fatigosa autoexigencia las que me deparan dicha condición, que con los años fui acunando y, por supuesto, aprendiendo a querer.