Dos preguntas a Fatuzzo



Estás preguntas se las hice por email al pintor, y hermano, Emilio Fatuzzo. Pongo mi email y abajo su respuesta con su consentimiento y permiso. 


------Mensaje original------
De: Abril Sosa
Para: Emilio Fatuzzo
Asunto: Dos preguntas
Enviado: 29 de feb, 2012 16:41

Manucho, 

Un pintor, cómo cualquier artista, ¿tiene que tener algo para decir más allá de que posea un estilo propio?
Y bien, sin un pintor no posee estilo propio, no es original, pero su mensaje o lo que tenga para decir es muy valioso, ¿ese pintor vale?


El 29/02/2012, a las 19:25, emiliofatuzzo@gmail.com escribió:

Un pintor que tenga mucho para decir pero que no posee un estilo propio está muerto, es como un bebé que no sabe manejar el idioma y quizás tenga algo para decir pero esta limitado por el idioma. Entonces el mensaje nunca llega por incapacidad. Siempre hay que tener estilo propio. 
Y si maneja el lenguaje pictórico y no tiene nada para decir se transforma en un decorador, eso no es un artista.

El mensaje mínino de un pintor es su visión del mundo. Si eso no está también está muerto.

Creo que hay tres condiciones:
1 manejar el lenguaje.
2 tener algo para decir.
3 embriagarse.

Esas palabras, esas.

Herencia de mierda.
¿ADN? sucesión de la contemplación, repetición, atentado.
Herencia de mierda.
Si al menos hubiesen cosas que puedas evitar.
Entonces ves tu cuerpo corrupto, maltrecho, huraño.
¿A quien le debo tanta mierda sino a la herencia?
Me perdone mi sangre pero me llenaron de tantas células contrariadas, de las que no quiero, de las que no se asientan en mi.
Y hago el esfuerzo por mi, no por la herencia. Entonces lo hago doblemente.

Esos pájaros que anidan afuera, nada saben de mi frustración.
Tomar la vida "del pico", cantar los versos agudamente y morir cuando haya que morir.

"Herencia", sin querer preparaste a un soldado. Y si muerdo el anzuelo lo hago por inercia, y no te creas que voy a llorar tanto cómo llorarías.
Me voy a quedar este jueves hasta que la borrachera me regale su regalo.
Sé tanto cómo podría saber, y mucho más de lo que desearía.

Nunca me vas a entender.

El piloto ciego

Si no hay nada que puedas decir al respecto, mejor no digas nada;
Cada palabra puede ser mal interpretada y eso va a ser una razón de tristeza y frustración para vos.
Si no hay un lugar en donde puedas amar, simplemente no lo hagas;
Tu amor terminará por ser un desierto que hasta vos mismo llegues a negar.
Simplemente quedate ahí, en el mismo lugar en donde estás.
Carga una copa con vino, carga a Rachmaniniov y olvidate de todos.
Nadie es culpable de nada. Nadie es nada en tu culpabilidad.
Se un poeta silencioso y genuino, no busques aprobación en ojos ajenos.
Toda verdad es completamente genuina, por eso no trates de imponerla.
Cuando des dá, y cuando no quieras ni puedas hazlo con más fuerza;
En definitiva, cuando estés muerto, no habrá nada de lo que puedas apropiarte.
No te calles, no seas condescendiente, no seas memorioso;
El tesoro más grande que vas a llevar dentro es un misterio que no puedes poseer.

La tristeza también es una manera de autoconocerse. No la niegues.
No esperes nada de nadie, y a cambio da más de lo que puedas dar.





¿Entonces?

Borré el poema que escribí.



.

Sin "mi" para sin "vos"

Me saco la cara.
Me saco un brazo y luego el otro.
Me quito las piernas, los pies, los dedos.
Vacío mis órganos, desparramo mis huesos.
Sale un diente y otro y otro.
No hay pelos que cortar ni oídos que puedan escuchar.
No hay ojos, no cuerdas vocales. No queda vestigio de ninguna mano.
Y ahora soy ese yo. Este yo. Ese que no conoces.
Y ahora soy un yo que no necesita serlo. Un yo sin yo.
No tengo que abreviarme, justificarme, enaltecerme o redimirme.
Sin "mi" empiezo a ser lo que realmente puedo ser. Lo que debo ser.
No hay cuerpo. No hay piel. No hay viceras podridas ni sangre ni sistemas ni formas de sistemas.
No hay mente. Ni sobre mente. Ni espíritu. Ni alma. Ni nada.
Pero sigo aquí.
Y lo que hay ya no es porqué no necesita serlo.
Y aparece mi yo sin yo y te digo que no hay nada de mi que puedas saber.
No sin que antes encuentres tu yo sin yo.
Pues ahí veremos. Quizá nos encontremos.
Deja las piernas. Deja la cabeza. Deja los codos y las pestañas.
Deja el pasado, el presente, el porvenir. No lo hagas para siempre. Hazlo sólo por un instante.
Para encontrarme, si es lo que querés. Para conocerme. Para minarnos de cerca.
Ven a mi sin rostro, sin pensamientos, sin contaminantes.
Y nos vamos a entender cuando no haya nada que entender.

Suelto el lápiz. No hay punta capaz de escribir acerca de lo que hablo.


Mariposa negra

Adiós mariposa negra.
Bailarina de mis horas oscuras.
Acá te dejo y acá espero encontrarte.
En el mismo lugar en donde te encontré.
Debo recuperar mi cuerpo marchito, 
mis horas felices, la delicada sensación de sentirse amado y amante.
Adiós mariposa negra.
¿Cuando te veré? Resoplando en mis oídos, embriagando la multitud que es la soledad.
Ahora me alejo de ti y me contagio del mundo.
Necesito hablantes, escuchantes, consumantes. 
Debo alcanzar lo llano de la tierra, al menos en este instante.
Mariposa hermosa, negra y silenciosa, 
sabrás perdonar mi ingratitud, es que le debo todo al arte.
Sabrás no juzgar cuando mis manos húmedas, movedizas, 
busquen a esa mujer tremenda que las añora.
Sabrás decirme en silencio cual es tú último vuelo y así dejarme ir.
Apenas si sé de algo que pronto olvidaré.
Mariposa hermosa, amiga nocturna.
No mata el hambre ni la ansiedad ni las malas elecciones.
Sólo mata, eterna amiga, la incapacidad de abandonar lo que uno todavía ama.
Lo escribí una vez para escribirlo millones de veces más:
Sólo la inquietud te salva.
Adiós mariposa negra... hasta que te tenga que encontrar. 



Llueve otra vez

Insomne. Probablemente desde los dieciséis o diecisiete años que dejé de dormir "bien". La primera impresión, no muy hábil pero tampoco terrible, sugiere que todo desvelo está arraigado a cierta preocupación acontecida, sea reciente o no. No está mal pensarlo así, aunque no es mi caso.
Podría afirmar incluso, que muchas veces la preocupación no es motivo de desvelo sino más bien de hipersomnio.
Son entonces las ganas y la fatigosa autoexigencia las que me deparan dicha condición, que con los años fui acunando y, por supuesto, aprendiendo a querer.


Un poema estilo barroco, porque me salió así, si es que acierto o me equivoco

Entra la sustancia vital con ansia sana.
Vino tinta roja que engalana  y un esparcirse de todos sus buenos sabores, 
Que solo son rumores, astutos y de buena gana. 

Le temo a las repeticiones del amor, y del miasma el mismo dolor. 
Por su tono gris oscuro azucarado. 
Y me repito, replegado, que no hay cura infame que no falsee su sabor. 

Podría embellecerte u olvidarte
Limitando a mi corazón
Porqué no hay mejor cura para la razón
Que la absurda necesidad de necesitarte. 


NOTA: Esta forma de escribir poesía siempre está en el limite del mal gusto o la genialidad. Hacía mucho que no caía en rima. Probablemente porqué dejé ese recurso para las canciones que estuve escribiendo. Pero hoy me salió así, menos por necesidad que por diversión. 



Les Grands Ensembles

... si lo miras desde donde lo dejaste, vas a notar que lo importante es haberlo hecho y no haberlo logrado.

Frente al espejo

Si es veneno que sea feliz.
Comerse la primera piedra para vivir preso de libertad es vivir libre de toda culpa.
Y cuando duele que duela y si es necesario apretá más fuerte y que el dolor se transforme.
Y cuando sea hermoso que lo sea doblemente.
Y si crees que encontraste a la mujer de tu vida mirala a los ojos y en su sonrisa sabrás entender de que se trata la eternidad.
Sé un alud. Sé la gota de rocío que nunca beberán.
Sé un Hesse anacrónico, un diablo dantesco multiplicando los infiernos.
¿Que es el bien? ¿Cuál es tu bien? Mejor preguntate cual es tu mal y saborealo.
No terminemos nunca. No todos los libros tienen que ser leídos.
Olvidate de tu universidad, de tu trabajo, de tu banco, no lamas mierda.
Salí a bailarle a la lluvia.
Emborrachate con tinta de vino rojo.
Leé a Rimbaud y a Hemingway.
Dale una paliza a tu pasado.
Reite todas las veces que seas capaz de llorar.
No respetes las nacionalidades. Ese es un cuento para mantenerte encerrado en las fronteras de la ridiculez  y la ambición. Somos universo no territorial. El mundo es una parte del camino.
No comas carne si no sos consciente de lo que realmente ello significa.
Olvidate de los grandes maestros, de las miles de páginas que danzaron frente a tus ojos y no te dejaron nada.
Perdete en el murmullo del mar todas las horas que sean necesarias para encontrarte.

...todo esto dije a mi mismo, y me olvidé.




Sobre lo que sigue

En este momento Adrián Sosa y Anibal Kerpel se encuentran en la ciudad de Los Angeles mezclando el disco. El fin de semana próximo vamos a hacer una primera escucha, abordar detalles y en los días siguientes el disco llega al proceso final que es la masterización. De modo que en este mes el disco, finalmente, habrá terminado su fase de gestación; romperá el silencio y comenzará un nuevo estadio, quizás más bello y por supuesto menos dramático.

...e iba a seguir escribiendo...

Un domingo terrible

Que sé yo.
¿Y vos?
Posiblemente pongas "me gusta" cuando comparta estos versos en facebook mucho antes de haber leído una línea.

¿Que sé yo?

Que estamos solos.
Que la verdad no es accesible porqué no hay nada a que acceder.
Que me la juego.
Que NO soy la clase de artista que saca panza y termina por ser habitué de todos los restaurantes de Palermo, o termina diseñando su casa en un terreno que compró lo más alejado de la razón que hizo posible que lo compre.
Que NO soy la clase de persona ecologista que protesta desde un "Iphone". (A mi me duele más la muerte de Salinger que la de Steve Jobs. Porque el primero tenía mucho para enriquecer al mundo y el segundo mucho más para empobrecerlo).

Soy de la ciudad. Del ruido. De la madrugada. No quiero alejarme. Está dentro mío.
Soy humo y Rachmaninov y Hank y Goethe y Kerouac y Rothko.
No busco experiencias terceras, hablo sobre mí, porqué si supiese todo sobre mí ni siquiera hablaría.

¿Que sé yo?

Que el amor puede ser la cosa más fasciante de todas, pero que el AMOR es la finalidad de todas ellas.
Que pasé un domingo de mierda.
Que la soledad no es una elección sino algo inevitable.
Que nadie sabe nada acerca de Osho.
Que nadie sabe nada acerca de nadie.

Que sé yo.
¿Que sé yo?

Nada que no sepas y trates de esconder.
Entonces solo queda emborracharte. De Amor. De locura. De espanto.
Emborrachate con la persona que tenés al lado. Emborrachala de bellas palabras.
No pierdas un segundo porqué cada segundo es lo que falta para llegar.
Sé ebrio. Ebrio de familiaridad. Ebrio de consciencia. Ebrio de gozo. Ebrio de AMOR. Ebrio de AMISTAD. Ebrio de HERMANDAD.

Solo estamos dando un paso más al infinito camino de la eternidad.
Una gota que se pierde, eso somos, vos y yo, una gota que nunca va a dejar de existir.

                                 a Silvana Abriola, por ser tan fasciante e inevitable.
                                 a Emilio Fatuzzo, por ser el motor de mi vida. 
                                 a "El Chavo" Sosa, por ser el ser más increíble del universo.
                                                                     

Entre el sueño y la vigilia

Me abraza una sensación extraña, casi ambigua, y sin embargo uniforme. Me acabo de levantar, me preparé un café (descafeinado porque del otro no tomo), y no paro de pensar en Nostalgia, una película de Tarkovsky -el gran Andrei- que vi anoche antes de dormirme.
Entonces me siento en la computadora y quiero hablarte pero creo que no hay nada que pueda decirte, nada lo suficientemente profundo o lúcido capaz de traducir mis sentimientos. Cada día tengo más en claro que las experiencias son únicamente un suceso personal, individual, intransmisible, y que nada de lo que podamos compartir al respecto va a alcanzar, acaso asemejarse, a lo que intentamos referirnos.

Días atrás pensaba acerca de quienes considero mis grandes maestros. Mi amor a la literatura y a la filosofía me ha dado varios. Y creo haber escrito en este blog que al fin y al cabo todo lo que he aprendido de ellos no es más que una experiencia vacía si no ajena. No hay verdad transmisible porqué no  hay verdad. Y si la hubiese jamás podría ser estática e interpersonal.

....sigo este vuelo ciego y temperamental que es el compartir sin tener nada para hacerlo. Me quedo flotando en la sutil comprensión sobre la condición humana que siempre me dejan los films de Tarkovsky.

En una entrevista Charles Bukowsky dijo en referencia a su necesidad de ir al hipódromo: "I really can't explain it. If I could I would not go". En cierta medida este piloto se enfrenta a la misma circunstancia. Si fuese capaz de comprender acerca de lo que escribo, posiblemente no estaría escribiéndolo.