Viernes 27.1.2012 o De la fortuna que nos acontece

Sigur Rós. Untitled 1. Es la primera canción del primer álbum que escuché de ellos. El único lugar donde se podían comprar sus discos era en Rock N' Freud. Ni siquiera eran originales. Para conseguirlo original tenías que hacer el encargo y costaba, por supuesto, cuatro veces más. Pero la copia era digna y venía con una fotocopia a color de la tapa y nada más...

            Los descubrí el mismo día que a Murakami y la razón fue la misma. Estaba leyendo una entrevista a Thom Yorke en donde hablaba del próximo disco de Radiohead -en ese momento iba a ser Hail to the tief- y entre otras cosas contó que venían de una gira en donde habían llevado de teloneros a una banda islandesa, la cual a su vez había sido recomendada por Bjork, llamada Sigur Ros. (En un apartado de la entrevista había una pequeña reseña de la banda, lo cual bastó, sumado a la recomendación de Yorke, para llamar a mi curiosidad).
Casi al final de la entrevista el periodista hace referencia a la atmósfera onírica y oscura de las nuevas letras de Radiohead. Fue ahí cuando escuché por primera vez el nombre de Haruki Murakami. Thom Yorke afirmaba haberse inspirado integramente en la última novela del japonés,  llamada "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo" para escribirlas. Mi curiosidad, ávida y temperamental, se había duplicado. 

... cuando salí de la disquería crucé al Shopping Alto Palermo, entré en la librería Yenny y compré la versión en un tomo de "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo". Novecientas páginas. Creo que después de Dostoievski no había leído una novela tan larga. Me cautivó, menos por mi tendencia hacía el orientalismo que por la occidentalización del Japón. Me sentí otra vez un lector de Kafka. Esa misma tarde leí la mitad de la novela.
Antes de dormirme -en ese momento no existía ni el Ipod ni los reproductores mp3 ni nada por el estilo- agarré el disc-man, puse el CD, apagué la luz y comencé el viajé íntimo, profundo, enigmático y visceral de una de las bandas que, desde entonces, está en el podio de mis favoritas.


Sin ningún razón aparente, ambos artistas, unos músicos, el otro escritor, se abrazaron en una circunstancia  adquirida, para menoscabar el azar y desmentir lo cabalistico. Los acontecimientos nos son actos fortuitos sino una simple jugada de la fortuna.
Una teoría aún más artificiosa, sostiene que todo lo que sucede en mi vida se lo debo a Jorge Luis Borges.