Sábado 21.1.2012

Resulta muy fácil distraerme. Y creo que la distracción es, a su vez, una cosa de gran valor. Suele ser incluso de gran utilidad para mi. En estos momentos de creación, de composición, de escritura, distraerme es una manera de quitarme los filtros, los escudos; desnuda lo que quiero decir. Por ejemplo, si yo me sentase durante horas frente a la "hoja" en blanco (lo de la hoja no es literal ya que hace mucho tiempo que sólo escribo en la computadora) con la sola intención de escribir un verso o una letra o lo que fuere, probablemente no escriba una palabra. Entonces busco distraerme, busco doblegarme de manera que la parte creadora quede indefensa y así poder agarrarla desprevenida. Fue así cómo salieron las cosas que escribí. Probablemente de todo aquello podamos encontrar algún verso bueno. Quizá canciones cómo "Frió" o "Cajones Vacíos" o "Felicidades".
Hoy me estoy tomando las últimas distracciones. Es decir que he decido dar por finalizadas las letras de este nuevo disco. Toda corrección que hoy surja será la final, ya que de no ser así, serían eternos borradores. En primer lugar porque soy inconformista y cambiante y contradictorio, y por otra parte porque cada día es una vivencia única y singular y no puedo traducir de la misma forma lo que vivo hoy de lo que viví ayer y lo que viviré mañana...

... mañana vuelve Adrián del sur de tocar con Bajofondo. El lunes comenzamos con la grabación de voces. Vamos a estar toda la semana. También vamos a grabar algunos bajos y un violín para un tema. Surgirán otras cosas y luego todo se va para Los Angeles con Adrián en donde Anibal Kerpel  (HONOR mayúsculo) comenzará con las mezclas finales. Y eso es todo, y TODO es mucho.