Jueves 19.1.2012

Comenzó temprano. Siete de la mañana. No dormí mal pero tampoco bien.
Llegué al estudio a las ocho y media.
Pasadas las nueve llegaron Adrían y Luciano. El piano estaba afinado. Lindo.
Grabamos las tres canciones que teníamos que grabar. Supervielle brillante.
Ellos se fueron porque viajaban al mediodía para el sur.
Me quedé en el estudio esperando una moto de mensajería mientras leía una entrevista a Larry David. Me reí en voz alta, muy alta. Larry David me gusta mucho.
Salí.
Quité el candado de la bici.
Salté por la vida. Permanecí.
Pedalié el barrio de Belgrano a donde posiblemente me vaya a vivir.
Me gusta conocer los barrios, las calles, las personas. Me gusta mirar. Observar.
Pensé en el disco. Me puse feliz. Se lo escribí por e-mail a Adrián.
Pensé en todas las personas que me quieren y que están detrás de este disco para que todo suceda con placer y felicidad.
Amo la música. Lo amo a él. La amo a ella. Amo.
Por teléfono mi mamá aprendió a decirme "Abril" y yo le digo "viejarda", que es cómo decir Madre más cariñosamente.
Tengo dos hermanos, una guitarra y cientos de libros. Películas en dvd rayadas.
Fue una charla por skype de más de tres horas. Recreo. Y si no era recreo eran tres horas igual. You make me feel like I am free again.            
Me fui al bar de la vuelta. Las letras. Me reí de alegría y un poquito de regocijo.
Leí sobre Godard. "Son muy franceses" nos decía Sábato.
Volví. No-films. No-computadora. No-leer. No-nada. Me quedé quieto sin saber que lo estaba.
El piloto ciego.
Te quiero dar esto lector. Son mis manos.