Instinto de otro capullo

                         


        Creo que fue un año en que no dediqué demasiado tiempo a este, mi querido blog, uno que, por razones no adherentes a mi voluntad, duró en vigencia -queda mejor decir en boga- mucho más de lo que hubiese imaginado. Sin embargo, muchas de estas razones que no castigaré a su debido tiempo, son irrisorias.
Pero no voy a cerrar el blog. Atentos. Simplemente lo abandonaré. 
La circunstancias son hermanas, y letradas. Al menos, en este desafío que supone para mi escribir un cuento, una letra, un poema, una idea, algún verso perdido, importa menos el formato que el motivo. 

"Dialogamente y a modo de comunicólogo", me abocaré en los próximos meses a terminar de escribir y dar forma a lo que será mi primer libro de cuentos. 
Algunos días atrás, en una amena charla con los amigos de la editorial Cygnus Regalis, decidimos que una fecha acorde, por no decir propensa, sería marzo del 2013. Es entonces por lo cual toda mi actividad literaria estará abocada y sometida al correr del tiempo y de dicha meta que llamamos "edición".
Por supuesto que siguen los conciertos -se viene el verano y los shows de la costa, y algunas cosas que estoy preparando en Buenos Aires- porque son, de una manera rauda y dimensional, momentos de vitalidad y de inspiración para mis escritos. 

En este momento me aboco a un relato que titulé "El hombre que va a morir", y que posiblemente, por su vigor y sus entreveros, dé título a este inevitable libro que os anuncio.

Sin más, nos veremos en los conciertos, y espero con mucho amor que lo que de mis manos se haga imprenta, los entusiasme y atraiga tanto como este formato digital.

                                                                                            Abril. 

Oh Hemingway, mi amor!

Vivo en el barrio de Caballito a cuatro cuadras de la Facultad de Filosofía y Letras. Me resulta inevitable, cada vez que paso por ahí, recordar a Bioy Casares quien solía repetir "nunca estuve tan lejos de la filosofía y las letras cuando fui a la Facultad de Filosofía y Letras". La frase es graciosa. Pero fuera de la sentencia -y lejos de ella puesto que me considero antiacadémico, menos por el hecho de que ni siquiera terminé el secundario por renunciar a ello, que por el ascetismo que me mantiene lejos de las cuatro paredes-, encuentro positiva la cercanía a la universidad, ya que está rodeada de librerías que aún no han sido contaminadas; como si la exclusión de los best-seller o el así llamado "comercio literario" fuesen menos una necesidad que una credencial de confianza hacia los lectores-compradores. (Punto aparte, no tengo nada contra los best-seller ni el comercio literario). 
Subí por Púan en dirección al Parque Chacabuco. Entré en la primer librería que hay de mano izquierda antes de llegar a Pedro Goyena. Nunca había entrado y siempre me había llamado la atención, justamente, porque de atractivo no tiene nada. Su aspecto híbrido está más cerca de un centro de concejales que de una librería. Pero los libros que hay allí son muchos y muy buenos. Hay buenas ediciones, unas más que otras, y los precios son sinceros. No estuve mucho tiempo. Cierta fantasía borgeana me hace sentir que es el libro quien lo elige a uno y no al revés. Me dejé elegir. Estaba ahí, en uno de los anaqueles del fondo. Parecía moverse. Su contenido lo hacía moverse. Era un movimiento vivo, sano, tan preciso. No pude más que acercarme y tomarlo. "Adiós a las armas" me había elegido. 

En una entrevista, Juan Carlos Onetti cuenta que hubo un momento en que ciertos literatos, con una impronta casi futbolística -con el perdón del término- tuvieron que debatirse entre dos escuelas; la hemingwaiana y la faulkneriana. Si he de elegir, yo sería un hemingwaiano. Y sería del frente de artillería. Sin rodeos. Y con ello, por supuesto, no descarto mi profundo amor por la obra de Faulkner. 

Ernest Hemingway posee, no solo la diestra habilidad de una excelente escritura, sino también la vivacidad de un hombre de vida, de un hombre de caminos recorridos, de riesgos bien calzados, de belleza y de inmundicia, de aciertos y errores que solo son posibles en el "hacer" y en el "hacerse. Su obra es una ola. Una explosión de belleza. 

Luego de esta recomendación, que resulta a su vez como una auto-introducción a los hechos, abandono la computadora, y en este fresco domingo de noviembre, a las nueve y media de la mañana, acudiré a sus manos, oh Hemingway, mi amor! 






Pequeño gran sueño

Vos, un nuevo sonido, un corazón. Algo latiendo, tan infinitamente.
Se me escurre entre las almas.
Se me ocurre. Y no hay canción y no hay poesía.
Un acumular de besos quizá me alcancen en esta hermosa espera, tan dulce, tan llena y tan vacía.
No hay nada sin todo.
No hay verdades pasajeras.
No hay espejismos que tuerzan el camino que guía mi estrella.
No sé quien sos, pero puedo sentirlo, todos estamos siendo.
Es una magia humana, trascendental, tan exacta, tan loca.

Un arco iris de enigmas, eso sos.
Una mañana que se detiene para siempre, eso sos.
La prolongación de la vida que se expande en la simpleza de una caricia, de un silencio.
La exaltación de un amor tan único, multiplicándose en la sangre, viajando, creando, diluyéndose para siempre en vos... eso sos.
La vida es el sitio más increíble que puedas habitar.
Sortear los ocasos, acudiendo a la libertad, es la forma más hermosa.
No hay nada sin todo.
No hay verdades pasajeras.
Ahora sos el universo que me puebla. Y así será.

Pequeño gran sueño.








Lo que estoy-estuve leyendo

Volví a agarrar "Nieve" de Pamuk. Es una novela larga, y estoy completamente convencido que las novelas largas no son para todos los momentos. Su prosa es digerible pero ¿puede uno saber si prolífica? Las traducciones son todo un asunto sobre el cual no voy a detenerme. 
Estuve mucho con Borges. Releyendo, sobre todo, sus cuentos. No lo hice de una manera arbitraria ni cronológica. Simplemente iba detrás de algún párrafo recordado o algún anhelo vivo. Borges siempre es un placer.
También estuve leyendo a Stevenson, y lo intenté hacer en su propio idioma, eludiendo la subjetividad de la traducción; pero me quedé. Quizá porque ciertas lecturas en inglés me resultan costosas y me cansan fácilmente. No fue así con Poe, quien tiene una prosa llevadera y menos radical a la hora de interpretar palabras que uno desconozca del idioma.
Releí unos cuentos de Kawabata.
Algunas charlas de Krishnamurti, en modo aleatorio, ya que cuando se trata de profundizar en su problemática es menos importante el orden que el tema en si.
Hace unos días, como un embarazado literario, ávido de su antojo, tenía muchas ganas de algunos pasajes de Rayuela de Cortázar; pero descubrí que ese libro ya no está en mi biblioteca. (Durante los años que viví en New York mi biblioteca quedó en manos de alguien que, al parecer, no valoró mi amor por todos y cada uno de los ejemplares que voy conservando a través de los años. Más triste es descubrir, de tanto en tanto, que son muchos los libros que me andan faltando. Cosas del descuido o mi incapacidad de soltar. En esos casos siento que no soy un ejemplo de mis canciones. La letra de Comenzar dice "perder lo que ganas, soltando lo tenés". Debería hacer uso de ella.)

Me depara, empero, alguna novela corta. Algo que Pamuk no pudo economizar.

Lo que vi o Sobre la última de Woody Allen

Lo que vi.

Hace un tiempo, es decir no hace mucho, tomé la acertada decisión de abandonar el cine. Sacudido por el desconsuelo de no encontrar un cine por el cual me sienta realmente interesado -por el contrario, cada hallazgo era a su vez un nuevo fracaso-, decidí poner un stop. Olvidando incluso las grandes obras maestras que con tanta devoción me defendí en otro tiempo. Pero, al igual que en la relectura, la incontable repetición con la que vi ciertos films, sobre todo los de Godard, fueron gastando la sorpresa, así como la capacidad de sorprenderme.
Pero, en ciertas ocasiones, en que el ritual de ver cine es una excusa superior a el hecho de hacerlo, la necesidad de saborear una buena película acude a mí. Así llegué a "To Rome with love", la última película de Woody Allen. Lo primero que pensé fue "¿que le pasó?"; lo segundo "se le pasó". Si digo que la película es malísima, no solo estoy utilizando un eufemismo, sino que además estoy haciendo un juicio de valor y se me puede acusar de desatino. Pero que va! Ni siquiera estoy haciendo una crítica sobre cine. La película es mala; es sobre todas las cosas mala. Entrar en detalles me resulta aburrido por ser inútil e inexacto.
Me queda, al menos, la convicción de que mi premisa es una realidad: el cine actual no está dando obras de profundo valor, ya sea un valor estético, un valor psicológico o un valor poético. Todo está concentrado en los recursos de hacer cine y no el "porqué" hacerlo.

Lo que vi es lo que no volveré a ver.

Entre comillas se escribe mi nombre. (A ningún pintor)

¿Puedo doblegarme? ¿Puedo observar algo sin que esto me afecte? ¿Puedo mirarlo, simplemente?
Atrapo aquel sueño absurdo que alguna vez llamé amistad y lo miro otra vez, bordándolo con vértigo, con desvario, con cierto placer.
La poesía no se escribe todos los jueves; la poesía es una lluvia solitaria que cuando la entiendas va inundar todos los días. O Ninguno.
No se es artista por tomar un pincel y desdibujar la vida para tapar el vacío; el de los miedos, el de la incapacidad, el de "no llegar". El miedo a jugártela. Por algo, por alguien, por vos.
Y que esa misma mano que juega "al pintor" sea la misma mano que cuenta los billetes, es menos un acto de cobardía que de estupidez; y tampoco es arte.

Tu hipocresía me asusta menos de lo que me entristece.
No porque espere un crédito a mi bondad -así como tampoco espero un castigo a mis torpezas-, sino porque es tan berreta el discurso, que hasta me quita las ganas.
¿Son estos versos un juicio de valor? ¿Debe uno entender que la deshonra no es más que un sistema de reflejo?

Los falsos haikus sirven para deslumbrar aduladores; acá la rumba es otra. Esa falsificación barata no sorprende. Es barro. Es otro pedazo de mierda con el que te seguís tapando.
Y podes entenderlo o no; despertar ya no cuenta, es una astucia a la que por pereza y comodidad no pudiste acceder.
Lo interesante de sumirnos en nuestra propia obnubilación es que terminamos por llamar paisaje a la bruma espesa que nos cega. Así sos vos.

No acaricio este final, justamente por ser TAN final.
No te culpo, porque el abismo que nos distancia es una hoja seca que no pienso recoger.
Lo fascinante de la vida, es la vida, y, a partir de ello sus incontables dimensiones.
Estamos los que la viven, y están los que , como vos, la simulan... la caretean.












Volver a la nave rítmica

Hace algunos días atrás, mientras preparaba el concierto acústico que dimos la semana pasada, me enteré -paradójicamente era uno de los homenajeados- que el flaco Spinetta dijo, a propósito de mi partida de Catupecu Machu, que ahora iban a tener que llamar a Tyson para que me remplace. El elogio me sorprendió menos por la analogía que por la felicidad que producen las palabras de las personas que admiramos. Ciertamente, la batería es un instrumento muy extraño que nunca abandoné del todo. Tengamos en cuenta que el piano -instrumento con el que también compongo y el cual ejecuté durante muchos años en Cuentos Borgeanos- es también un instrumento rítmico. También lo es, incluso,mi forma de tocar la guitarra.

Cuando comenzamos con la pre-producción de Ciudad, el primer disco de Albrío, el cual produje y el cual, ya en vísperas de ver la luz, me llena de una profunda felicidad, volví a conectarme mucho con la batería. En parte porque disfruto mucho la manera en que toca Fran, baterista de Albrío, y ese juego de seducción me dio la posibilidad de meterme, junto a él, en la composición y la búsqueda de los ritmos, así como lo hicimos con los otros instrumentos. Luego en El Pie, grabando las bases, también me sumergí muchísimo en el instrumento ya que la búsqueda de audios fue bastante obsesiva, por suerte, y los resultados son grandiosos.

Te cuento esto, lector, para introducirte en la felicidad que me produce subirme a tocar la batería después de casi once años de no hacerlo. Tuve mi pre-calentamiento cuando Mariano (Albergoli) me invitó a tocar "Hombre al agua" en el Samsung Studio unos días atrás. Ahora, los Albrío me dan esta feliz oportunidad de reencontrarme con esa parte de mí que yacía suspendida vaya uno a saber donde. La felicidad es doble porque lo hago tocando canciones que amo y que, a pesar de no ser autor de ellas, siento como propias.

Esta semana estuvimos ensayando muchísimo- aún quedan dos ensayos- y la cosa va creciendo. No es fácil lograr una armonía en una banda de rock cuando la propuesta es a dos baterías; pero creo que con Fran fuimos entendiendo de que se trata y si bien aún nos falta incurrir en algunos detalles, el foco ya está puesto: alea iacta est.

Los espero, con la ansiedad y la emoción que la dulce espera supone, a todos aquellos que tengan ganas de compartir este lime que solo la gratitud musical nos permite. 
Volver a la nave rítmica, transformar cada golpe en pétalos sonoros.

La cita: El próximo sábado a la una de la mañana en Groove.

El plus-ultra: La entrada es gratuita. Acá tienen los detalles. http://goo.gl/8kp5y

Autocritica y agradecimiento

Amanecí ayer con ganas de publicar un sincero agradecimiento a todos los que estuvieron presentes en el concierto del sábado. Pero me detuvo una circunstancia no menor, un vago sentimiento de bronca o estupor, nacido de mi inevitable sentido de autocrítica: el saludo decía "Gracias a todos los que estuvieron, el show estuvo increíble". Pero esa no era la verdad... en lo que a mi respecta, me siento muy inconforme con el concierto que dí el sábado pasado. No me culpo, claro está. No podemos pretender hacer todo bien siempre, aunque en ello vayan las ganas y el empeño y el amor, tal como yo lo hago cada vez que subo a un escenario. Pero no "siempre" basta. Hay cierto mecanismo de defensa, lo cual no es malo, en uno mismo y en las personas que nos rodean, del cual trato de escapar siempre, apelando a la autocritica sincera y lúcida. Ciertamente estoy feliz por este comienzo que suponen esta serie de conciertos-homenaje, ya que siempre implican un riesgo, y, como dije el sábado "on stage", seguramente muchos de los que fueron esperaban canciones fornidas y equivalentes, y encontraron sentimientos descascarados... intencionalmente descascarados. No puedo negar que el concierto tuvo momentos hermosos, sin sublimar, como cuando tocamos "Pipo, la serpiente" de Miguel Abuelo o cuando hicimos "Puente" de Gustavo. Pero eso tampoco basta.

En cuanto a ustedes, ahora sí, debo agradecerles por estar ahí, no solo por la presencia, que es siempre un señuelo de amor y amistad, sino por justificar mis locuras y mis giros... probablemente nada de lo que uno hace como artista tendría sentido sin el aval de los que tan furtivamente acompañan esos pasos; como un ritmo que se da secretamente, lo que en la música llamamos "tempo", así son esa presencia y esas sonrisas cada vez que me subo al borde del abismo (el escenario).

La amistad a todo riesgo de Mariano Albergoli es un asunto que merece páginas aparte... otro, que como ustedes, sabe y entiende de lo que hablo, y acariciando las circunstancias, nos brindó el sabor de su guitarra, siempre atenta, y de su voz co-piloto y hermana.

De los textos de Sebastián Esposito no tengo nada que decir; fueron hermosos. Disfrute de las lecturas de Hernán (quien esa noche, entre tema y tema nos leía), como se disfruta de un buen libro o de la belleza. Sebastián supo incurrir con destreza idiomática y veracidad, y con la dificultad de textos breves, en la vida y el corazón de los homenajeados.

Respecto a mí, pude haber dado mucho más, y con eso digo todo. Lo hermoso de vivir es que siempre estamos viviendo.

Fue el primero de este ciclo que intitulamos "Sobre Pilotos y Poetas" y no fue el último. En el próximo, el 2 de noviembre, también en La Oreja Negra (que lindo lugar! que buen escenario! que buena gente trabaja ahí! que atmósfera tan amena!), juro arremeter contra viento y marea, y con el entusiasmo y las ganas que afloran de mi, sobre las cosas en las que, en mi parecer, fallé.

"... solo la inquietud te salva".




Sobre Pilotos y Poetas

Me gustaría contarte un poco y en detalle de que se trata o cual es mi deseo en torno al concierto electro-acústico que daré el próximo sábado 29 de septiembre. Desde que El Piloto Ciego comenzó su vuelo, sentí, sobre todo en la búsqueda de las letras, que tenía una necesidad de reivindicar, a modo de devolución, la riqueza que absorbí de los artistas que admiro. Sobre todo -y creo que esto se amplificó en la lejanía que suponía estar viviendo en New York- de los artistas que a lo largo de mi vida fueron guías y motores, artistas a donde llegar y de los cuales, en pos de encontrar mi propia voz, también alejarme. Así mismo noté que en cada entrevista que hacía no faltaba una argumentación para que terminé nombrando, de una forma u otra, a Miguel Abuelo, a Cerati, a Moura o a Luis Alberto Spinetta. En un almuerzo junto a Mosca y Chalita, mi manager y mi tour-manager respectivamente, surgió la idea de hacer este concierto en donde no solo podía homenajear a estos grandes, sino que a su vez podía devolver algo de esa riqueza que yo creo haber transformado en canciones; al menos, siento que El Piloto Ciego es un disco colmado de momentos valiosos, y eso me hace feliz. Luego, comenzamos a darle forma y acertamos en que lo mejor sería un formato acústico, con la posibilidad de alguna ilustración electrónica como condimento y sazón. Desde entonces comencé a trabajar junto a Mariano Albergoli en las canciones que queríamos homenajear y en la reformulación de las canciones propias. Una vuelta de rosca sumó a Sebastián Esposito, periodista y amigo, al proyecto. La idea de enriquecer el concierto con literatura pura y fresca era, no solo un plus-ultra a lo que ya era un concierto especial, sino que funcionaba a su vez de amalgama unificadora.
"Sobre Pilotos y Poetas", será un concierto en donde repasaré, junto a Mariano Albergoli en guitarra y coros y syntes, algunas de mis canciones, entremezcladas con homenajes a los grandes, e ilustrado todo con textos originales -leídos por él mismo- de Sebastián Esposito.
Espero lector, que al asistir, puedas absorber y compartir algo de este "tratado" que propongo; el de homenajear la riqueza de la poesía argentina, menos por merecerlo que por disfrutarlo.

( )

No tengo nada que decir.


























Me compartieron esta foto amablemente y me contaron una historia acerca de ella, la cual me reservo. Pero la foto la tengo en el dock de mi computadora. La miro bastante seguido; lo suficiente para no sentirme abrumado.
Me abraza la felicidad de haber transmitido mi devoción y mi amor por Borges a su mujer, María Kodama, quien con una devoción mayor y un amor incalculable me sonrió, miró para adentro, y en su representación, aprobó mis inocentes deseos artísticos. 


Atame

Un murmullo 

en

algo endeble

de

la sexualidad se transforma


                        dame todo lo que no puedas dar. 

Sé vacío


Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo. 
                                                                                                         Proverbio árabe.

La soslayada noción del tiempo es la impronta que nos transforma en un péndulo que oscila entre el pasado y el porvenir. Los recuerdos a los cuales nos aferramos, las proyecciones venideras, y todo aquello que, a fuerza de no ser miserable ni vital, nos quita la talidad de lo presente, lo tangible, lo real y lo vivo; nos aparta de la capacidad de sorprendernos ante lo imprevisto; ahoga a la mayor verdad sino la única: la espontaneidad.


Un texto de Flaubert me develó una suerte mayor, "el futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He ahí por qué se nos escapa el presente". Años más tarde descubrí que sin quererlo caía una y otra vez en esta trampa. Intenté modificarme. Me obligué a habitar el presente con la mayor soltura posible, y con la decidida convicción de haberlo logrado, argüía un desastre aún mayor; la batalla entre lo que hacemos y pensamos, entre lo que somos y lo que parecemos ser. No lo estaba logrando. 

En la inagotable búsqueda de lo presente abracé las religiones -tarea harto difícil para un, en ese entonces, acérrimo ateo- pero tampoco encontré en los textos sagrados lo que tanto anhelaba. 
Años más tarde di con el zen. El zen es la única religión que no tiene ni textos sagrados, ni disciplinas, ni dioses, ni rituales, ni mandamientos, ni tradiciones. El enfoque del zen es muy diferente; "no hay que hacer nada. No hay nada que hacer. Uno sólo tiene que ser". Entonces uno comienza a desprenderse de tantas verdades. A quitar peso muerto en nuestra espalda. Uno abandona las disciplinas, las creencias o las descreencias; simplemente se es, en completa y profunda espontaneidad. 
No hace falta esfuerzo alguno. Estamos siendo continuamente. Es la cosa más natural que puede haber. No hace falta ningún ritual, ninguna fórmula, no tenemos que implementar ninguna postura, ni defender ninguna idea. En lo espontáneo todo es posible, porqué quizá, no haya otra forma de concebir la inagotable infinitud de la existencia. 
"Sé ordinario y natural", esa es la única manera. 

En la puerta de mi adultes, comienzo a sentir que ninguna búsqueda es en vano, pero que no todas son necesarias y fundamentales. Muchas veces las personas buscamos afuera lo que está dentro. Frustrados viajes y lejanos nos devuelven cansados y sin nada. Sólo trato de decir que la fiesta está acá, en este preciso instante, en el mismo lugar en donde estés parado. La fiesta es hoy y es para siempre.

"Sé vacío. Mira sin ninguna idea. Mira en la naturaleza de las cosas pero sin ninguna idea, prejuicio, ni presunción".  Simplemente sé. 
                                                  

El Yo y el Ello

Trato de decirlo, 
de comunicar algo,
lo digo de la forma incorrecta, 
gritar no es hablar en silencio, 
me asfixio, 
me elevo, 
soy la misma señal que condena lo señalado,
trato de asegurarme estar en lo cierto a pesar de que no me importe, 
me desprendí de todo, 
no tengo casa,
no tengo banco, 
no soy una suma, 
estoy fuera del sistema social, 
no tengo hijos ni planté un árbol ni escribí un libro, 
no voy a hacerlo, 
no suelo hacerlo, 
todas las semanas tienen un solo día, 
todos los meses tienen un solo día, 
amor, amo, hay amor, lo amo,
no me despierto temprano ni tarde, 
ya no tengo hora, 
voy a reducir, 
la amistad es una herramienta para depositar y no para crecer,
no tengo religión y soy religioso, 
no soy teísta, 
ni ateo, 
no acumulo, 
suelto, largo, 
no me importa entreverme en sumas de dinero, 
no me importan los autos ni el fútbol ni la chabacanería, 
si no como carne no es por moda, 
es solo una forma de embellecer la vida, 
no me aburre el Quijote, 
pueblo todas mis nociones, 
abrazo el canto y lo decoro,
virgen de mi, 
abandono la nostalgia porque el porteño es una fuerza y no una escuela, 
para siempre alado, 
un instante de hombre, 
de hombre humano, 
la sutil diferencia entre lo despierto y lo dormido, 
siempre en cuña, 
siempre envuelto, 
no me expliques mi razón, 
soy de esas pocas cosas que prefieren un alma insomne y no elevada. Punto. Punto.   






Entreveros y certezas

Hay estupor en la búsqueda, por supuesto. Y en esa fragilidad casi deliciosa que es la búsqueda uno suele distinguirse entre las cosas que tienen valor y las que no lo tienen. Desde luego que yo mismo me distingo entre las cosas que valoro, ya que de otra manera sería un farsante.

 Digo esto en base a ciertos pensamientos que en estos últimos días -estas últimas vidas- vienen girando en torno a mi "dura" cabeza. El desafío para mi siempre es el mismo; quien soy, que soy, como soy, hasta donde soy; el amor, la felicidad, la muerte, la vida y el quilombo de la vida.
Queda claro que mi herramienta fundamental es la música. Vengo haciendo canciones mucho antes que cualquier otra cosa. No utilizo la música ni ella me utiliza a mi. Coexistimos en un inagotable darnos sin pretender del otro nada a cambio. Aunque no puedo negar que he logrado escribir ciertas canciones que son muy buenas, sobre todo en lo que a la poesía se refiere. Pienso en Mis palabras, pienso en Frío y pienso en mi último disco en donde abundan iluminaciones que son menos mías que de mi largo camino.

Pero aún no he llegado.

(Quiero excluir de mi vocabulario la palabra "ambición". Nada de lo que hago gira en torno a dicha palabra ni a sus atributos. Sin embargo, como mortal y como eremita, debo enfrentarme a la sugestión de quienes se encuentran secuestrados por sus raquíticas ambiciones; por ejemplo, la persona que me prestó una gran suma de dinero para la grabación de El Piloto Ciego, terminó corriéndome con un contrato y con el terror "legal" para asegurarse sus sumas, sin advertir el profundo valor artístico del disco en el que con falsas buenas intenciones había hecho su aporte capital. Yo mismo me vi enfrentado a esta terraquea devoción, implicándome, como siempre, a Todo y Todo por el arte. No me chupé el dedo entonces, y menos me lo chupo ahora.)


Pero aún no he llegado. Todavía aguarda, espero, la nota definitiva, la palabra acústica que lo delimite todo. Intuyo que El Piloto es un presagio de ello, al menos un boceto.
Sin plumaje arriesgo mi tiempo, siendo capaz de perderlo todo por encontrar la inevitable circunstancia que confirme mi destino.
Lo demás es de la música.


Bomba sobre mi destino, Hiroshima espiritual.

Hay una explosión en silencio.
Somos todo aquello que solemos ser.
No podemos agregarnos ni quitarnos. No podemos escondernos.
Es como un artificio, como un aplauso en el vacío, como una decoración.
Una mano que dibuja y que pende de un hilo, es también la mano que dibuja la escena, una antagonía, una refutación.

"Aplaudan al vástago! A dado su primer paso!"
¿Es esto una virtud o es el esquema podrido en el que se mueven los hombres y las liebres?
Tu primer paso, tu primer dólar, tu primer auto, tu primera casa, tu primer hijo...
Un andante para la vida!- digo yo- y que alguien respire gratitud. Que alguien cese tanta "evolución".

Me diplomo en grito y te anuncio gran amigo -menos fiel a mis ganas de lo que querría-
que aquí no se baten las alas por omisión sino por decreto amoroso.
Yo no me guardo nada para mañana.
Soy de una suciedad que no es mugre, porque mi suciedad canta y limpia, y te envenena para siempre.
Una lluvia negra, radioactiva.
Si te alejás es porque querés; o porque la llaga nunca se hizo callo.
Si te alejás es porque algo te quema
y acá el fuego nunca va a cesar.











Sobre el ELEGANTE Fest #1

Elegante. Sumido a la misma fuerza que invoca su nombre -menos por obviedad que por omisión- he aquí el festival que celebra una verdadera causa de celebración: la música. Etimológicamente las palabras "elegancia" y "festividad"viajan abrazadas y se superponen por el simple hecho de que sus raíces sugieren, acaso imponen, una misma finalidad. El "ELEGANTE Fest" hizo honor a este lenguaje sin otra intención que la de proponer buen arte.

Si hago un recuento de mi vida musical me encontraría con un largo camino a través de los años y, por añadidura, con muchos conciertos, muchos escenarios y muchos festivales. Es por esto que me siento con cierta autoridad para dar una opinión sincera en esta mi reseña. Pero sería ingrato calificar este festival. En primer lugar porque fui parte de él, y por otro lado porque fue una noche en donde la amistad funcionó como hilo conductor; tocar junto a El Mundo de las Azcuenagas, nuevo proyecto de Javier Herrlein (quien además forma parte de mi vuelo ciego hace más de medio año), y que a su vez forjó este, su proyecto, con otros talentosos artistas, es feliz; tocar con Ese Perro, con quienes a través de estos años supimos entendernos, menos en lo musical que en lo humano, y con quienes disfruto del poderoso canto de la dialéctica, es feliz; tocar con Albrío, de quienes me siento y considero más hermano que productor, y con quienes celebro todos y cada uno de los momentos juntos, es feliz. Por eso, abrumado por el encanto de la felicidad, sería poco objetivo darte una opinión.


Sumado a todo esto cuento y aclaro que "Elegante Records" es el sello independiente por donde, después de tantos años de haber pertenecido a una multinacional como EMI, decidí sacar mi primer disco solista. Y acerté. "Elegante" es a su vez el sello de Momer 360, la productora con la que comencé a trabajar hace algunos meses y que se transformó más en una familia, inquieta y vital, que en una sórdida empresa de eventos. Todo esto de la mano de Mosca, mi manager, mi amigo, con quien, entre sueños entendidos, decidimos emprender este cabalgata loca, kafkeana, que supone llevar adelante un proyecto de música independiente en Argentina, conducidos por las ideas y por el amor más que por otras cosas.


Hablar de mi concierto es inconexo. Por eso voy a evitarlo. Pero me rehuso a escapar de las ganas que me impulsan a escribir y contarte todo esto. Porque haber encontrado un festival así entre tantas cosas vacías y achatadas no es una circunstancia menor. Aterrizar en un punto extraño pero no extraviado del tiempo y el espacio, en donde el valor es cálido y es humano y es artístico, en esta instancia, me da más que una felicidad.  El primero fue en Niceto, ya veremos hacia donde va.

Acaricio la circunstancia como una forma de esperanza y contagioso anhelo; todavía hay personas que saben hacerlo. Y por suerte vienen por más.







Sobre la amistad

Vas a leerme con cuidado.
Soy un raro anfibio con branquias en la piel.
Soy del color de la uva fresca, transformada, pisoteada, narcótica y feroz.
Voy a quebrar tus ojos con palabras sucias, masculladas, impuras. Y vas a correr.
Porque no te gusta la verdad. Porque la verdad es demasiado divertida y de un sabor estridente, casi ácido. Porque la verdad es explosión.
¿Vas a descender, arrastrándote como un parásito al nido podrido de la sociedad y vas a pedir refugio y consuelo? ¿Les vas a rogar ser uno de ellos? ¿Les vas a jurar que en vos ya no hay fuego?


Aquí arriba hace demasiado frío para los "sanos".
Aquí habitan las bestias y los locos y los poetas.
Aquí hay demasiada soledad, y demasiadas agallas.
Aquí, el grito es desvalido y no hace eco, porque el aire es un vacío infinito que no debemos colmar.
Y si no hay baile no importa, mañana lo habrá; entre los locos juzgamos menos la desazón que el exilio.


Un silencio sin manos me abraza.
Entrecierro los ojos y las luces lejanas se diluyen, agudas y diminutas... tan ajenas.
Quisiera volver y traerte a través de "algo" que no sea yo; esta felicidad no cabe en mis versos.
El escudo puede durarte pero esa no es la cuestión.
Hay algo más que mil pedazos de recuerdos atravesando el misterioso olvido;
hay una suma exacta, que no conduce a nada, y que por una extraña fantasía que nunca cuestionaremos, llamamos amistad.
Que solos que estamos. Que solos que vamos a estar siempre.









Contener los besos es más humano

Hay un sentimiento opaco. Como una liberación ajena.
Una mentira bailadora, diría.
Hay cierta fealdad en mi instinto, puesto que perdí todo sentimiento de lujuria y seducción.
Es un salto no divino.
Pero no puedo condenarme por no ser yo. (La madrugada condena tantas cosas).
Y oscila sobre mí una duda exclamativa, revelada, piramidal.
¿Yo soy? ¿Soy, yo?
Perdí toda capacidad altruísta como se pierde la ductilidad en las ideas.
No quiero ser cuando no estoy siendo. Primer ocaso.
Ay, ingrato invierno ¿Cuanto más debo esperar?
Y el viento, ajeno, me seca la piel y se lleva un sueño.
Todo es un aislamiento, una desolación.
Intento mirar el vacío, el de la copa, el del abismo, el de mis manos, el de mi corazón.
Es fastidioso, pero los versos siempre salvan.
Escribirlos no, escupirlos.

Desolación. Eso es.
Como la hoja de un árbol perdida en lo alto de la copa.
Gritar al cielo, secarme y caer.
Caer, otra vez. Ay silente abismo.
Sigo sin estar preparado para la muerte.
Y no encuentro melodías que por llanas no sean imperfectas.
Fraseo el amor y lo pierdo en mis paranoias. Las padezco. Lo padezco.
Y se nubla. Y hay veneno. Y hay acumulación.

Miro la noche esfumarse a través de la ventana, en un amanecer tremendo.
Viví otra vez, me digo. Como un rito circular.
No hay nada que pueda añorar que no esté guardado en mis sepulcros.
Soy Nada.
Un esquema de mi mismo, uno que tracé sin devoción.
Soy ese sonido apagado, sórdido, miserable.
Acudan a mí, bellezas, que en mis manos ya se perdió algo.
Algo que dejé ir.
Algo que no quiso venir.















     
        Caminando con mi abuelo, el abuelo Antonio.

31

Somos un deseo. Eso. Somos una cosita, algo pequeño que vive, que quiere vivir, que quiere morir, que muere. Algo. Tengo 31. Soy más grande que mi padre. Este murió sin padre o con uno. Ya no hay cosas especiales. Ya no hay cosas especiales. Ya no hay cosas especiales. Todo es especial. Una vez me morí. Braquicardia. 39 pulsaciones por minuto. Después me "morí"siempre. Sin número. Con música. Un piano. Un Nietzsche al que le debo un "himno a la vida". Decidir vino. Mi hermano es mi amigo. Atacamos. Como amigos y como hermanos. No. Si. El amor lo lleva en la mano. La poesía ¿quien es? Dogma. Tengo 31 otra vez. Onetti. Cortázar. Borges. Sábato. Gabo. Manucho. Todos en español. Don Miguel, Camilo Cela, por supuesto. Cansinos Assens, hombre de veinte idiomas. Y la música otra vez. Y que se yo. Un acorde nuevo. Cinco canciones en dos horas. Vísperas. Esperas. Nada nuevo. Nada viejo. Argumentamos para no ceder. Prefiero escribir canciones. Es to es un mo nó lo go in te riiiioooorrr! Sí. Sí!. No. Para que sea más injusto.


... y se calló. El silencio es el único autor; desde aquellas tempestades wagnerianas hasta mis desvelados  Mi y La.


Amén. Por 31 más. Un ciego que ve. Hasta los 126. Inmortal. Mortal. Inmortal. 


Deslizarse

Perder el cuerpo. Ya no importa.
¿Quien es feliz?
Llegar juntos, y nada más; ahí o a donde sea.

.... eufemismos que se ajustan a uno. Cuanta nieve... perdón, niebla. 












............

Encuentro errático

Quisiera ser más fácil.
Miro la llama quebrarse y quisiera ser más fácil.
Sin muerte, sin vida.
Llevarte allá donde no puedo llevarte.
La poesía sin palabras que exagera el alma.
Somos nada siendo algo que no es. 
Una veracidad que no necesita ser demostrada.
Impulsada de final y de muerte, la iluminación, también es un veneno. 
Vulgarizar y vulgarizarse.
Ser silencio del ser y no ser nunca más.


Si te queda algo dejalo ahí, justo donde lo encontraste.
Lo demás es saborear el ingenio de simular una vida vacía que no conduce a nada; la que espera morir.





Lo nuevo de The XX
Fun.

Hábitos

Toca a mi puerta,
ilusión,
por todo lo que no quiero ser.



It's all about you...S.


A.H.





Chaboncita

Cada vez un poco más.
Es una insignia.
Resulta lógico no atraparse.
Preferimos el oxígeno que nos llegue con un poco de sangre viva.
Me gustan los que gritan, los que dan alaridos; esos son mis hermanos.
Los que caminan descalzos.
Y la quietud no los momifica.
Te invitan a caminar volando, sin bajar.
Una explosión sensual, de savia y de cuerpos y de certera espiritualidad.
Así es ella. 


La mano toma la copa de vino. La bebe sin boca.
Hay ímpetu.
Un tramo de futuro llega al encuentro; somos eso que seremos.
Y el Hoy es tan bestial, tremendo.
Me voy a emborrachar.
Cumpliendo las reglas de mis ganas las apruebo.
El misterio es que todo ya fue develado.
Hay tanta vida como quieres (puedas) ver.
Bailalo. Musicalizalo. Cogelo. Mordelo. Sin aferrarte a ello.


Sale del baño.


Me besa.


Su beso se expande. Paro de escribir. La amo profundamente.


... quiero esto, así, tan simple... sin refugios en la psiquis. Chaboncita.

Entonces

... entonces me hallo deshabituado a la prosa narrativa porque con ansias no electivas este blog se fue acercando más a lo poético que al inicial formato de diario -¿de diario?-, en donde de manera impersonal y apartada fui desglosando pareceres y sentimientos, dardos y venenos, promesas y desaciertos. 
Pero hoy vuelvo a escribirte/me. Y es un Hoy mayúsculo, con un Piloto que también es un sonido y también es "canciones" y también es un disco.
 Un hoy acudido, impostergable, en donde podría hablarte de ciertas personas, puntualmente de las que me quieren joder, o coger, "que no es lo mismo pero es igual", pero estaríamos perdiendo la gracia -divino consuelo- de sentirnos más bohemios que otra cosa. 

... entonces me lo imagino a Borges metiendo sus primeros cuentos -editados por él mismo-  en los bolsillos más cercanos y me siento como él. ("Como él" respecto a meter arte en los bolsillos y no a su inalcanzable genio literario, claro está, pero de lo claro aclaro, porqué más de un pelotudo va a decir que me comparo con Borges). 
Pero, como alguna vez escribí, SIGO VIVO. Por eso el en-ton-ces. 
"David Cronenberg and William S. Burroughs invite you to lunch" leo en un afiche pegado en la pared y me distraigo.

... entonces busco algo nuevo para decirte. Una palabra. Mis palabras. Quiero remarcar que en tu decepción también hay un consuelo. Así como la certeza es una cara de la duda. Quiero decirte que la verdadera astucia es emigrar de nuestros pensamientos, nuestra cultura, nuestras barreras, de nuestros ritmos. No se puede atar al Ser porque su intangibilidad es su gloria. 
Amo las diferencias hasta que, de tan diferentes, se vuelven familiares. Se repiten. En unos y en otros. Y cuando estemos "a un millón de años luz de casa", sabrás entenderme. 

...entonces vuelvo al ENTONCES. Más como una posibilidad que como un entendimiento. Más como una afirmación que como la suspensión de los deseos, tus deseos, los mios, los de todos.

... de la vida subliminal a la cotidiana, la del supermercado chino, la del abrazo dulce de la persona que te ama, la de los libros, la del insomnio, la de la poesía enigmática, la que llega cuando quiere, sin cita, o la que se esconde es sus manos, esas que miro todos lo días, y en donde muero y muero y muero, para volver a nacer o para no volver jamás. 






Se nubló

Los que hablan.
Los que se entusiasman.
Los que se van.
Los que tienen miedo.
Los que se ponen pelotudos (con el tiempo o sin él).
Los que se la juegan.
Los que hacen que se la juegan.
Los destructivos.
Los que entienden.


La vida.
La comida.
La suma.
La resta.
La puerta.
La espera (eterna)
La muerte.
La sombra.
La herencia.
La astucia.


Un techo.
Un acierto.
Un momento.
Un inevitable darse cuenta que,
cuanto menos lo entiendas es cuanto más lo sientas.
Y la vida, y vos de un lado y yo del otro, y así, tan vivientes, tan viviendo,
nos saludamos y nos despedimos, y los cielos pasan, unos tras otros y luego largas noches.


Si sentís frío, vas bien... quiere decir que llegaste.
Si te perdés en el camino, por una amistad, por un amor, por una necesidad, por una familia... quiere decir que no llegaste.


Y así, se nubló, y otra vez la misma historia. 





Extractos

Emocionante.
Bordado en sueños.
Saber menos.
Una novela de Saer.
Lo típico del ojo ajeno.
La cavidad donde se esconde la mano amiga,
esa que se pierde porque se busca.
Comer atentos.
Llorar, abrazar, tomarse un río.
Amarla tanto que ni siquiera te alcance amarla.
Ese Nietzsche ya se iluminó.
Todas las películas que no vi.
Melancólico. No melancólico.
Amoral.
Las 3:36 am, no es un horario.
No decir vegetariano, decir humano amoroso.
Juan Carlos Onetti.
La computadora tiene trazos.
Monet. Una lámina de Monet.
Dejarse dar.
Sin sal.
Que Faulkner.
Punk story.
El Osho que nadie lee.
La palta verde para mañana.
No hay atrás.
Sábato murió de muerte.
Caminamos.
Un piloto, uno ciego.
No hay agendas.
Apagá la tele y decile a Bukowski que te lleve hasta allá.
Martes...













Poema para Silvana

Nuestros cuerpos envueltos se chocan, amantes, llenos de vida y de domingo; de vino tinto y de otoño.
Estos cuerpos que ya no asimilamos.
Y somos nacientes de un silencio encantador.
Balanceándonos sobre la cuerda que nos conduce nos sentimos únicos y salvajes.
Festejamos la sangre que se escurre en nuestras bocas y en nuestras manos como célebres testigos de lo que fuimos, de lo que somos, de lo que ya no seremos.
Y lo hacemos porque sí, porque nos amamos, porque al final de cuentas la distancia fue una excusa para esperarnos dulcemente.
Nos reinventamos en cada roce, en cada mirada, porque el gozo de sabernos eternos es también la finitud de cada instancia que desintegramos.
Acorralamos al tiempo y lo hacemos gritar y gemir.
Nos abrazamos para no soltarnos nunca más, así como un sol abraza al mar, quemándolo, reflejándolo.
Y un "para siempre" tampoco nos basta, porque viajamos tan adentro que una simple astucia retórica no es suficiente para alcanzarnos.
Corazones sincrónicos, inocentes, lúcidos, pares.
Un juego en serio. Una reciprocidad que no nos importa.
Tan tuyo, tan mío, tan nuestro.
Hay algo de lo cotidiano que nos reafirma, como un papel tirado en el suelo que nunca levantaremos.
Afuera veo luces. Adentro tus ojos se adelantan, hablándome, obligándome.
La circunstancia siempre es hermosa porque somos el "quien" y no el "como" y no el "donde".
Voy a a besar estos versos. Voy a acunarlos.
Voy a verbalizar la sutileza de tus manos, silvánicas, femeninas, abarcadoras.
Y cuando te despiertes voy a dejar de hablar y mi escritura serán mis ojos.
Por el silencio que callé.
Por escucharte callar.
Por la hermosura de observarte respirar... Silvana.



























Ojitos

Ojitos cansados los míos.
Ni en Milán ni en Bruselas. Floresta. 
Un día limpié el baño de un restorán.
Me muero en cada escenario.
Es mentira que el mundo es chico. Te juro que queda lejos.
Encontré unas entrevistas de Borges en una librería de Lavalle. Pasaron algunos años.
Creeme que duele.


Ojitos cansados los míos.
Nos sobra amor.
Si te duele el pecho es tristeza.
No me sé ningún refrán.
Le pregunté si tenía "domingos" y me dijo que sí. 
No taxis. No taxis.
Hay mucha distorsión entre la inteligencia y la astucia.
Conocí un actor que por astuto era gracioso pero en verdad era un pelotudo.
A las cuadras las decoran los árboles.
Le pregunto si me ama cuarenta veces por día. Me ama. 


Ojitos cansados los míos. 
La música es la excusa de ellos, no la mía. 
El valor de mis manos es que por fin te recorran.
La felicidad. La muerte.
Mi mejor amigo va al cementerio a ver a Pizarnik.
Siempre hablo de más.
El guerrero. El hombre de negocios.
A los dieciséis me salvó Monet.
Todos los putos films de Godard.
El que no afirma lo crocante se hace el snob. 
Siempre voy a leer.
La cantidad de suspiros que puedas.
Silvana.


Ojitos cansados los míos.
El universo que es hoy mañana no será nada.


Koan. 


Koan.


Los Coen. 



Ay del amor!

Hay un paraíso y un infierno dentro de mí.
Mi piel se seca. Un muro que jamás conoceré.
Lo más profundo es que todo es profundo y que a nadie le interesa.
La pregunta es otra, la respuesta es siempre la misma.
Una felicidad se sucede tras otra; intermitente la tristeza.
Corría costeando el East River. Cuando volvía hacía gimnasia en el tope de la cama.
Mi gato Bepo.
La Suma Teológica, los intelectuales.
Necesitamos garantía.
Cada cual a su modo es un modo de que no haya ni "cual" ni "cada" ni "modo".
La vida se arma a pedacitos minúsculos, como los segundos.
Sus ojos redondos. Su nariz perfecta.
Otra vez Rachmaninov.
Le saqué el queso a la porción de pizza.
No se puede. Email.
Hoy le hice el amor entre imaginaciones que compartimos, tan voraces.
Todo es vino, "siempre al natural".
Respiré. No me iluminé.
No hay distracción posible si uno no está distraído. Nota; distraerse.


Esa casa que habitaremos... libros de pila, nombres sin templo. Aquí Amor mío, aquí.








Domingo

Se me escapa la luna.
Y no hay siguiente paso.
Me alejo del aplomo de "mi" domingo.
Me tomé unas cervezas, ahora tomo vino.
La angustia que ella me dejó y la reiterada álgebra de mis visiones. 
A veces hablo de mi y a veces hablo conmigo. Pero nunca lo sé.
Si no fuese imperfecto sería perfecto. 
El amor es cada vez más importante.
Estoy enamorado por primera vez. 
Leí una biografía de Barenboim.
Venerar una guerra que pasó es inaudito y es bélico.
Cronopios y famas para Julio, soledades para mi. (Barrio de Agronomía).
Palermo no me aburre porque ya me aburrió.
La espero, la espero, la espero. La, espero.
Recuperé mi biblioteca que se marchitaba en la casa de mi ex.
Mi ex es histérica según el tratado de histeria de Freud y un caso que leí, en el mismo tratado, sobre la tós y el semen. 
Me gustan los animales pero no sé cuidarlos, en el caso que todos estemos encontra de Hundertwasser quien creía que los desechos también son la arquitectura de nuestros días sagrados.
No me gustan las vacaciones. 
La televisión se va a la puta que los parió.
"Que cool que soy".
La poesía es la medida que te mide. 
Cuando digo que soy vegetariano me preguntan "por qué".
Lo quiero a Onetti.
Todos necesitamos maestros.
Tengo treinta años. Me siento un pelotudo y eso no es importante.
Importante es el concierto número dos de Rachmaninov. 
Mi novia no me banca. 
Tengo pocos recuerdos para las cenas en que se cuentan recuerdos.
Antes era más irrespetuoso.
Odio cosas que considero necesarias cómo el dinero y el facebook.
Si me quieren es mejor.
Si me odian es mejor.
Unos años hice natación.
Cuando me abraces voy a poner a The Cure.
Julián Weich es el tipo más imbécil del planeta.
Todo es pornográfico.
Nunca terminé el Ulises de Joyce.
Me cuesta dormirme.
Si fuese Borges no escribiría estos versos.
Te Amo. mnm. 







A Silvana

Un cuerpo.
Se hizo otro cuerpo.
Nos descubrimos.
Se modificó.
Nos recorrimos.
Te leí.
Me leíste.
Te vi mover el universo sobre mi.
Con perfección.
Con belleza.
Bailaste el baile que anhelo.
Tu boca abierta, tu lengua.
Mi sexo humano.
Mi semen.
Mi "tan-todo"
Y fue un florecer.

Mi cuerpo.
Se hizo un cuerpo.
Y vos, tan vos.
Desterrándome.
Anidándome.
Llenándome de infierno.
Afirmando los abismos.
Sellando.
Tan vos.
Silvana.
Cómo un "nuestro-nuestro".
Cómo esa extraña luz en mi mañana.

Mis manos se deslizan.
Quieren vivir para siempre.
Habito tu boca, que ahora siento tan mía,
Amada,
desearía tenerte conmigo ahora.
Un ahora que dure para siempre.














Hacia la vida

El comportamiento humano está en mi.
Lo veo.
Actúo cómo ellos, cómo vos, cómo todos.
El comportamiento humano ¿Que será?
La desesperada carrera por no sentirnos solos. (Nadie quiere sentirse...)
Lo veo.
Un cuerpo más perfecto. Más plata en el banco. Logros, logros, logros, logros.
Vacaciones. Viajes. Conocimientos. Auto-conocimiento. Altruismo. Armonía... o decadencia.
Lo veo.
El título. La casa. Un auto. Más ventanas. Nuevas vacaciones. Una casa con patio.
Luchamos a favor de nosotros mismos cómo si ser uno mismo fuese una guerra y no un episodio natural de nuestras vidas.
Rechazamos lo que pasó. Anhelamos lo que vendrá. Lo veo.
Más plata en el banco. Logros, logros, logros. Un cuerpo más perfecto, una mente más sana.
Dormir 8 horas. Ir al gimnasio. Comer más frutas. Amar al prójimo. Lo veo.
No involucrarse.
ni ni ni,

El comportamiento humano me quiere a mi, y en una danza anacrónica, ambigua y tremenda, logro esquivar la cuota.
No te "achiques" cuando hablamos de la vida.
No perdamos las palabras teñidas al viento, si al fin y al cabo todos tenemos muelas. Sí, MUELAS.
Humano, demasiado lobo. Lo veo.
Amame a la distancia, porque ya te dejo. Humano y lobo y también espía.

... huraño afiancé la vida. El NO sagrado.




Abandonar la biblioteca

Podemos dejarlo todo. Deberíamos hacerlo. Los objetos materiales deben ser para nosotros un vehículo provisorio, intransigente, absurdo y casi débil. Aferrarnos a las cosas materiales, a los objetos, suele ser inútil sino despreciable. Lo he aprendido desde muy chico. De los estoicos fundamentalmente -entre otras cosas-, y del mismo Borges, quien nos orientó, "sin querer queriendo", hacia dichas ofrendas. Consecuente con la religión que me apremia, el Zen, soy una persona que no se arraiga a los suministros de la acumulación, sino que se inclina por la dicha de la desaprensión. Pero pongamos un pero, y que ese pero funcione a modo de "stop". Quiero contarte algo que me pasó recién. Algo que rompe con todas estas afirmaciones tan bien fundadas.
Empiezo por contarte que estuve los dos últimos años de mi vida viviendo en la inevitable Manhattan; para ser más precisos, en el inevitable Harlem. Y a la hora de mudar, fue fácil con las remeras, los zapatos, el perfume y las guitarras. Pero ¿que hay de la biblioteca? Cientos y cientos de libros no se llevan de acá para allá cómo un puñado de alpiste. Fue por eso que la biblioteca quedó en manos ajenas.
La confianza que depara una mirada sana y estable del mundo que nos rodea, hace creer que todo ser viviente, ya sea humano o animal o planta, tendrá en el mismo caracter y reparo sobre el cuidado del patrimonio bibliofilo, cómo lo tendría uno mismo. Por esta razón dejé, en manos de no se quien , los tantos libros, los tantos "amigos invisibles", que formaron parte de mi vida, de mi mismo, de mis conocimientos y mis ganas, hasta entonces.
Y hoy los vi. Hoy volví a mirar a esa biblioteca que me insultaba y blasfemaba, y a sus cientos de fantasmas alumbrándome y acusándome. Hoy entendí lo estúpido y cruel que fui.
Hay una tristeza que me supera. Es la misma que me lleva a escribirte, a contarte estas cosas. Es una tristeza que, de alguna manera merezco.

Nadie debe abandonar su biblioteca. Por mayúscula o minúscula  que sea. Sea de miles o de pocos elementos, la biblioteca será siempre tu complice inacabada.

La tristeza me invade. Tantos amigos que abandoné. Tantos, que ni sabré quienes son.