Avenida Segurola


Me siento en un bar. Estoy a una cuadra del estudio y en media hora comenzamos lo que será nuestro último día de grabación de voces. Tengo que ponerme los auriculares para tapar la música de fondo. Nunca entendí eso de la música funcional; ¿acaso no funciona? Muchas veces resulta un insulto a las canciones. El cine funcional no existe. Y el teatro tampoco ¿Se imaginan entrar un bar y que un grupo de actores esté exhibiendo alguna escena frente a las espaldas de una concurrencia indiferente? No sucede. Pero con la música si, no lo entiendo. Quizá muchos buscamos ruidos externos para tapar los que gritan por dentro.
Es un bar-panadería. "Entre Aromas". Huele a pan. Un viejito espera que le envuelvan las facturas. Posiblemente esta tarde espera a alguien para tomar un té o un mate y se las va a ofrecer. En las mesas de afuera un grupo de taxistas se debaten entre el ocio y las ganas de trabajar, de "yirar". A lo lejos un pibe me mira. Lo miro. Se incomoda y baja la mirada. Me mira otra vez; esta vez bajo la mirada yo. La chica de la barra lucha con la máquina de café mientras un tipo de barba la observa. Él habla por celular. Ella es linda, pero está triste. O tiene ojos tristes, no lo sé. El hombre de barba corta el teléfono, le dice algo y se rien buenamente los dos. En la mesa de enfrente dos señoras cincuentonas tienen toda la pinta de estar "chusmenado". Se las ve contentas. Me gusta que esta clase de señoras, ya sea que vayan a una fiesta de gala o a simplemente a tomar algo con una amiga, siempre se ponen lindas, "coquetas". Una de ellas tienen un saquito que me gusta. "Con un chupín puede ir", me digo a mi mismo.
Seu Jorge me canta dulcemente al oído. "Tanto tiempo pra pensar, mas no meio na correria acho que não deu". Al final hoy es un día soleado.

Me desperté pensando que lo único que realmente importa en la vida es el amor. Por lo demás, solo esto. Pequeñas cosas, lindas, que nadan en la superficie, a veces sacudidas por las olas y otra veces no.
Un té. La tremenda palabra de un amigo. Un momento con uno mismo. La mujer que amás.
Que se yo. Después de todo, la vida es tan hermosa.
Me voy a grabar.