Un poema que escribí recién.

Que escriban los poetas y no yo.
Que amen los amantes y no yo.
Que dancen los que bailan y no yo.
Que sueñen los que saben que en el sueño
se esconde el ensueño y no la pavura.

Que tu boca se encienda entre las miles de fragancias que la componen, virgen bendita, infernal.
No se lo que siento, ya que no hay más ciencia que los deseos cuando se mezclan la felicidad y el presente.
Le hablé al río y el me habló de vos. Le hablé a la noche y me habló de vos. Le hablé a mis amigos invisibles, los que ya no están, y me hablaron de vos.

La luna me aprieta. Te dibujo en la sábana gastada, manchada, contaminada. Y la forma es la misma. La ausencia, la presencia, el vacio, la inmediatez.
Tanto, todo, tengo, tengo, tengo.
El amor es la locura que no invita sino que apresta, díscola y casual, a la circunstancia imposible.

Tus manos, tus pequeñas manos, entraron volando por mi ventana pero vos ya no estabas.

tuiter

¿Usan twitter?
https://twitter.com/abril_sosa

Domingo a la noche, de noche.

Principiante, mi ánimo se postula a un deseo mayor; el de la complicidad.
Recíproco estallo y me envuelvo en el misterio que sos ¿acaso hay otra forma de ser?
No hay amor sin complacencia, así cómo no hay deseos que puedan evitarse.
Me pierdo en vos porqué en cada universo de tu cuerpo también hay algo de mi.
Hansel y Gretel acuden próximos. Una galletita tras otra plantan la vida que acumula caminos y miedos y felicidades y el cuidadoso recelo de no perdernos nunca más.
Tu espalda se transforma, habla. Es ella y no soy yo ni sos vos. Las ruinas circulares. Lo próximo. Todo mezclado.
Y cantás sedienta. Y tu canto rebota en las paredes y en mi cuerpo y yo sigo ahí.... escuchando.
Nunca sé lo que es hasta que lo siento. Esa si puede ser una verdad.
Quería decírtelo.