El exilio de la verdad

A eso que llamas verdad, es por lo general un sustituto de tu esencia. Tu vida es un río bravío y perspicaz, pero a su vez subterráneo, oculto, apócrifo. No en más que mugre lo que lo tapa y es en esa mugre donde te hallas. Descansas sobre la mugre, caminas sobre la mugre, vives sobre la mugre, amas sobre la mugre. Y tu río sigue ahí; un fluir inagotable, una experiencia presente, la carrera de la pureza, de la eternidad.

O te envenenas y te pudres, o tomas una pala y comienzas a cavar. Puesto que para encontrar nuestra verdad, la empirica, la fundamental, hace falta cavar ondo, hace falta desenterrar mucha mugre putrefacta que se acumuló día tras día, siglo tras siglo. Y sin pretenderlo llegas a ese manantial de frescura, improvista e inmortal, que es “Ser uno mismo”.

La verdad; la pura verdad.