Balsam fir

Cerca. Siempre es el ojo el que mira primero. Cerca. Un estallido del corazón que pierde el rumbo al ganarlos todos. Cerca. Aquella mañana en que volvimos a reír. Cerca. El juicio que nos hace menos exigentes. Cerca. El universo que escapó de un mundo devenido a chatura…

Y lejos del desprecio, de la solidificación, de los propósitos egoicos, sólo es posible un despertar saludable, enterizo, apreso y dimensional.

Nada de lo que puedas “tener” va a hacer que tengas lo que nunca tuviste. Todo lo poseemos, mucho antes de averiguarlo, incluso, sin siquiera saberlo.

Sé alimento y no predador. Esa es mi “buena nueva”, atea y temperamental.