El individualista

Las primeras anotaciones de la mañana:

Derribamos la casa y construimos una nueva sobre los mismos cimientos.
Limpiamos el agua pero conservamos el estanque.
Danzamos de un veneno a otro cómo autómatas.
Nos falta observar, nos falta observarnos.
Nunca llegamos porqué no hay ningún lugar a donde llegar.
Punto.

Las intempestivas traducciones de la noche:

Nos falta ser más egoístas. Hace falta vivir la soledad cómo el respiro del deseo y no cómo una condición de las circunstancias. La hipérbole es sentirse acompañados; esa si que es una mentira que nos sienta bien y a la larga nos envenena.
Pero hay una estupidez mayor y es la de aborrecer la individualidad. Entonces las personas insistimos en congregarnos, es relacionarnos, en forjar sistemas que evadan, de una forma un otra, la risa afanosa y tremenda de la soledad. Pero a lo que ellos llaman risa y felicidad, yo llamo estupidez y distracción. Hay que divertirse menos y preguntarse más.

Definición:

Hasta que no rompamos con todo lo que supimos, hicimos y entendimos, jamás seremos completamente libres.
Una proeza mayor es la de ni siquiera intentarlo; el iluminado entenderá.