Martes.

Pensé que acostarme temprano era una buena idea. Disfrutar de la mañana ahora que el frío se fue. Suspendí la salida y cómo no había nada para tomar me hice un té. Abrí un libro de Sylvia Plath en cualquier parte y leí; "Little poppies, little hell flames, Do you do no harm?". Cerré el libro y apagué la luz. El té no lo tomé, hubiese preferido un vaso de vino.
Y me pasó otra vez. Cuando el sueño me abraza y me abre la puerta, cuando llego a ese instante en el que no podemos discernir entre el lo onírico y lo real, "pum", el sobresalto, la conmoción, el horror, la desesperación... el interrogante. No pensaba en nada en particular si lo no-particular es la completa evasión de los sucesos que nos rodean.
Entonces me levanto sin más remedio que aceptar mi condición de noctámbulo. Miró de reojo la taza de té que había dejado en la silla que funciona de mesita de luz con la tonta ilusión de que ahora, sea una taza de vino.
Lo bueno de New York es que uno puede encontrar un poco de cerveza hasta en un tarro. Me cambio, voy al Grocery de la vuelta, un poco cagado de frío ("frío otra vez!"- pienso). La decisión no fue dura pero se prolongó. ¿Corona o Guinness? Me ayudó pensar que Sartre hubiese elegido la cerveza negra y me acordé de vos que decís que cuando leés a Sartre en su idioma te sentís un poco snob. Yo no lo leo en su idioma porqué no sé francés, pero de seguro que lo haría sin importarme si es snobismo o no.
Cuando llego a la caja para pagar, el tipo estaba escuchando a Shakira. Me abro la campera y le muestro una remera blanca que tengo que dice Loba, y que es de Shakira, y que un amigo me regaló una vez. Se puso contento y entonces traté de cantar la canción que sonaba, pero cómo no sabía la letra balbuceé un poco y me callé.

Vuelvo, me sirvo cerveza y escribo para el Piloto. No sabía si hacerlo en pasado o en presente ya que esa instancia es un pecado literario al cual no me siento arraigado.
Ahora sigo pensando en Sartre y en el momento en que escribió "La nausea". Nunca olvido un brevísimo capítulo que dice "Nada. He existido" y eso es todo. Caigo en la cuenta que ese capítulo se llama "Martes" al igual que, a priori, intitulé este post.
Lo más extraño de la vida es que creemos comprenderlo todo en el mismo momento que no estamos comprendiendo nada.

No voy a revisar las faltas.... publicar entrada.