Del amor y esas cosas.

El Amor es cómo el cielo, inagotable y permanente. El amor nunca puede acabar a pesar de nuestras idas y vueltas, nuestras confusiones, idealizaciones, limites, tal así cómo el cielo no acaba por más que estemos encerrados en una cueva y no tengamos acceso a él.
Pero las personas son muy extrañas. Si te fijas, si te detienes un minuto y observas cómo se relacionan, vas a notar que la mayoría de las relaciones son neuróticas y falsas, encerradas en su idealización del amor y no abiertas a un sentimiento pleno: ven las nubes y las llaman cielo.
Pero me proclamo diferente. El amor es el suceso más grato, y quizá el único, al que podemos acceder. No ensuciemos lo único que quede de humanidad con el desafió imbécil de querer poseerlo todo.