Viernes uno a las 2 y media de la mañana o De las pasiones lejanas.

Ya me resulta inusual escribir en este blog, pero necesitaba hacerlo. Algunos sucesos recientes me fastidian y trastornan. Cierta agudeza afiló mi mirada. ¿A que le tememos? ¿En donde radica la inseguridad que se siente resguardada en la tranquilidad de la posesión? Me da miedo ver cómo se relacionan las personas. Con que nivel de agresividad, de egoísmo, de invasión, construyen una felicidad esquiva y apocada, casi falsa, basada en el otro y no en uno mismo. La felicidad -tanto cómo la tristeza- en relación a los demás, no sólo que es falsa, sino que además es neurótica.
El Amor parece ser un contrato social y no un desesperado anhelo de evolución emocional. "Tu me das, yo te doy, tú me quitas, yo también."
Los celos, la ansiedad, la angustia y la falsa certeza sólo develan a un alma raquítica; de si misma y del mundo que la rodea.
Pero, a pesar de quererlo, no podemos elegir: el hombre insiste en racionalizarlo todo.

Luego viene la idea tonta, estúpida, tremenda: "Es el instinto de poseerlo todo". JA! La sobrevaloración de lo instintivo es casi la sublevación de una literatura escatológica.

Los humanos, por ser animales humanos, tenemos un miedo animal a la...

Uno debe construir su propia moral, en base a su experiencia y al significado de sus deseos. Lo demás es circo.

Cierro con una frase de Silvio: "Los amores cobardes no llegan ni amores ni a historias, se quedan ahí. Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador con jugar".