Atención.


Durante 9 años Bodhidharma permaneció sentado frente a una pared, manteniendo la espalda a la audiencia. La gente venía pero él le hablaba a la pared, la gente hacía preguntas, pero el le respondía a la pared.
El emperador de China, Wu, estaba muy intrigado con este hombre extraño. Le preguntó: "¿Por qué miras la pared? esto es absolutamente inaudito. Le estás hablando a la gente, deberías mirarlos."
Bodhidharma tenía lágrimas en sus ojos y, de frente aún a la pared, dijo: "He estado hablando durante años a muchas personas, mirándolas, pero siempre he encontrado que estoy hablando a la pared... oyen, pero no escuchan... parecen entender, pero solo malentienden."

Ilustra Sisley.