Acerca de la sensibilidad.


Cierta señorita cuya identidad no voy a revelar por razones estéticas, inspiró de una forma indirecta e involuntaria- no podía ser de otra manera- este post.
En una conversación que tuvimos, creo que fue la única, de esas a las que nos referimos cómo "la-primera-y-la-última", ella no reparo en insistirme que yo era demasiado sensible. Me resultaba fastidioso explicarle en detalle, ya que nunca entendería; lo que para ella era una crítica, raquítica y contenida, para mi era una noble virtud: La sensibilidad.
Escribí lo siguiente.

La sensibilidad es la lucidez borracha.
La sensibilidad es un tesoro vedado a aquellos que entienden la vida cómo un estallido de profunda felicidad, de gozo, de vitalidad.
Es la revelación corporea de emociones naturales, necesarias.
Es la inocencia. Es el niño.
La sensibilidad es ver, no solo la foto entera, sino además revelarla, decorarla.
La sensibilidad, dejando de ser un instrumento para los sensibles, es un elemento del arte, del despertar a la belleza, incapaz de manejar otro idioma ajeno a las sensaciones.
La sensibilidad es amar con los ojos, beber la tierra, perderse en los cuerpos, olvidarlo todo.
Es una danza, una antena; es el contacto, dinámico y tenaz, con la realidad que nos rodea.
¿Por qué entonces, no estás sensible?

Ilustra, "Oh el tan querido", Manet.

Atención.


Durante 9 años Bodhidharma permaneció sentado frente a una pared, manteniendo la espalda a la audiencia. La gente venía pero él le hablaba a la pared, la gente hacía preguntas, pero el le respondía a la pared.
El emperador de China, Wu, estaba muy intrigado con este hombre extraño. Le preguntó: "¿Por qué miras la pared? esto es absolutamente inaudito. Le estás hablando a la gente, deberías mirarlos."
Bodhidharma tenía lágrimas en sus ojos y, de frente aún a la pared, dijo: "He estado hablando durante años a muchas personas, mirándolas, pero siempre he encontrado que estoy hablando a la pared... oyen, pero no escuchan... parecen entender, pero solo malentienden."

Ilustra Sisley.

La soledad es vital.

El fugitivo paso del tiempo nos demuestra, nos insinúa, que algunas cosas son inevitables. Hablo de los sucesos externos, aquellos que no podemos manejar; hablo, para ser preciso, de nosotros en relación a los demás. El dilema es fundamental. Las personas estamos sujetas a un constante cambio, un irreparable cambio, ajeno a nuestra conciencia y nuestra voluntad. Es entonces imposible afirmarnos en relación a los otros de una manera estructurada, que adhiera, además, nuestros deseos y nuestra visión del mundo. ¿Cómo podemos forjar, sin embargo, vínculos? Familiares, amorosos, amistosos. La respuesta es que no podemos, la respuesta es que nunca lo hicimos, la respuesta es que hay una gran mentira en base a todo esto.
Un ejemplo. María ama a Pablo. Pablo, a su vez, la ama; este amor que ella le brinda, esta fraternidad encaja con todas sus creemcias acerca del amor. Le da cierta seguridad a sus ideas y eso hace que él mismo se sienta seguro. ¿Me siguen? Cómo el creyente que necesita continuas manifestaciones y revelaciones de sus creencias para reafirmar que sus ideas son "seguras". Bien, volvemos con que María un día se levanta y se enamora de un marinero, privando a Pablo, excluyendo a Pablo, de este vínculo de amor, al parecer, irrecuperable. ¿Que hay de Pablo, que hay de sus ideas? Se desmoronan, se cae el castillo, se vislumbran los molinos de viento. Y con ellas cae también su seguridad, la seguridad que sus ideas acerca de todo esto le proporcionaban.
Por eso digo que no podemos vivir en relación a los demás ya que todos estos sentimientos son falsos, apocados, de corta vida. Solo es posible entender y entendernos a partir de una consciente noción de nuestra soledad. "Si no me amas te amaré", cito al gran poeta chileno y del mundo.
La única manera de alimentar nuestra reciprocidad es simplemente a partir de lo que uno siente, y nada más.

Sumar su mar (Nueva canción)

Presa de mi

de mi miedo y mi rencor


Por fuego y volví en una canción


y la iluminas con tus celos y tus roces

si no hay amor, ¿que le digo a mis voces?


Sumar su mar


El juego es así

al menos fue un juego de los dos


Lo que queda para mi

se va con mi pensamiento


No quiero amar, mendigando tu dulzura

dejame a mí que estalle en mi locura


Sumar su mar


Te conocí llegada la primavera, y todavía el mundo era un vástago de rosas y emociones infantiles.

entendimos al amor cómo una necesidad del alma, acompasada por cuerpos q alguna vez se pertenecieron entre si.

te di mi amor, mi horas, mi llantos, mis notas.

la felicidad que supone asegurarse un lugar en el corazón del otro, cómo si en esta felicidad fuésemos eternos.

el tiempo fue de los dos, ese si que es un desperdicio. Tirar la comida del alma en la basura de la razón


Despedirse suena ingrato, cuando un mantra en re mayor nos escondió para siempre en "un día eterno"


Me quiero así, anhelándonos en esa realidad paralela en donde tomo tu mano, y antes de besarte te digo, "siempre te voy amar"


Amor ajeno, esa realidad paralela, no soy yo.

El axioma de los sueños (Respuesta a los comentarios)

En respuesta a ciertos comentarios un poco infantiles y despectivos, les dejo un verso de Hank (C.B.)

"Al no ser capaces de crear arte, No entenderán el arte."

get over my dear!

El encanto del silencio

Ultimamente prefiero no hablar de mis gustos. Me encuentro en alguna reunión rodeado de gente y en cuanto abro la boca se me "cataloga". Mis palabras, a los oídos ajenos, suenan impuestas. No los culpo, no todos tienen los mismos gustos. Desde muy chico me fascinaron cosas que, si no te fascinan, pueden sonarte fastidiosas e impuestas. Se me viene a la cabeza el "Ulises" de Joyce; mi primer novia, una egresada del Nacional Buenos Aires -con todo lo que esto significa- se jactaba de haberlo leído simplemente para demostrarme que lo mio era snobismo o algo parecido. Y yo, en mi silencio, ese silencio que abruma a los tontos, me procuraba de bastante valor para seguir entendiendo esa clase de conductas.
Hace poco fue igual. Me puse tenaz porque hablaba de Rothko. Todos se fastidiaron porque mi tono era agresivo y violento, pero simplemente estaba hablado, lo juro. Pero se fastidiaron igual, cómo si llevara un manual bajo el brazo. ¿Que manual? "No suena creíble citar tanto a los demás".
Otra novia que tuve, quien porta una notable inteligencia y astucia, no lo niego, me rogo que hablara por mi mismo y no a traves de aquellos a quienes admiro. Para su punto de vista, también tuve que hacerme de valor. ¿Entendés a que me refiero?

"... Ian terminó el vaso de Whisky. 'Todavía queda algo de mi en mis palabras', pensó. Se rió cómo se rie el que rie en silencio."