Sonidos invisibles
a Jorge Luis Borges, por ser tan Borges.

Perdí la sombra estival para hallarme,
Con recuerdos fundidos de ausencia.
Y ahora, que sonido diferente sale de mi boca,
para repetir el silencio que se amplifica con los años.

Me gusta Bach por el misterio de sus demonios danzantes,
como me gusta olvidar las cosas; eso también se baila.
Entonces me encuentro yo, sin ese yo, refutable y ajeno, al que tanto maldije.

Siglos y mares caben todos en una sola niñez.
Entonces te evoco cuando me me pierdo entre las miles de letras,
que son palabras, que son la sangre, y que no cesan, porque aún respiran.

Se es ciego cuando se busca otra mirada, eso ya lo sé.
Todos tenemos muchos caras.
Pero se es doble ciego cuando esa bolsa de ojos enredados, innombrables, putrefactos,
dejan caer el velo inmaterial y misterioso de estar vivos.

No quiero comprender más.
Esa astucia la dejé tirada en los balcones de mi adolescencia.
Ahora, con manos de fuego, encierro la calamidad y solo queda la nostalgia
de haber pisado las mismas calles de la amistad... generosa e inexplicable amistad.
Todo es viento Borges, todo es viento.

...Y a todos mis grandes maestros espirituales.