Epifanía


Entonces agarro el espejo y me miro. Lo primero es la pregunta, la cuestión, la duda, la "des mi ti fi ca ción". Entonces dejo el espejo que mira con una mirada desde afuera para afuera y miro que hay adentro. Con esto me refiero a los sentimientos y a los deseos, a las ganas, a la vitalidad. Y me digo, "no necesitamos nada". Todo es tan innecesario. Y las personas vamos persiguiendo sueños, anhelos, proyectos, que son el espejo que se toma con la mano y no el que funciona con los ojos cerrados. Todo es tan innecesario. Entonces ni tomamos el espejo ni cerramos los ojos. Solo nos llenamos de proyectos que son nuestra ansiedad. La pregunta no es "¿que quiero para mi vida?", porque dejaríamos de ser libres. Querer algo es pensar que ese "algo" es un complemento, una amplificación, y además una necesidad. Entonces no miramos más, ni para afuera ni para adentro, porque no hay nada que mirar. Todo es innecesario, por eso la vida es tan hermosa y tan profunda. Si nos despedimos del ego dejamos de ser, como pretende el budismo, para no- ser. Por eso, deje el espejo que mira para afuera, deje el no-espejo que mira para adentro y entendí que todo es profundamente innecesario.