El problema no es...


Ayer fui a ver "The social network", el nuevo film de nuestro queridísimo David Fincher, quien nunca nos decepciona. Atrapa más el "curioso caso" de la historia, que la película en si- es el relato, en resumidos pasos, de como Mark "no sé cuanto" creo la red social Facebook-. Me despertó varias cosas, entre las que se mezclan la perplejidad que produce que un suceso tan impresionante en el plano "internético" como facebook haya nacido, no solo de la casualidad que proclama la búsqueda, sino de la necesidad de pertenecer, en efecto, a una sociedad no virtual, impetuosa razón que movilizo al tal Mark continuamente.

Por otra parte- un prejucio indecoroso se apodera de mi- debo repetirme una y otra vez la insuperable ecuación shakespeareana que sentencia lo "que es" y lo "que no puede ser". Es decir que a veces asquea ver la falsedad con la que algunas personas intentan radicar una forma de ser o de vivir que está, muy a su pesar, lejos de sus capacidades y su sensibilidad. Ejemplos hay miles, no vienen al caso, para demostrar que mi teoría es menos mi mirada juiciosa que un suceso evidente rodeando nuestras vidas.

Lamentable empeño el de aquel que con su tonta culpa y su debil visión, intenta ser para "los otros" y no para si mismo.

Ilustra uno de mis grandes y anónimos amigos, a quien hoy tengo más cerca que nunca; Mark Rothko.