Por qué escribo o De la noche en que decidí ser un poeta y no lo logré


El deseo de escribir no se funda con los mismos motivos que otra clase de deseo. Sus raíces, profundas y elementales, ya dejaron de ser verdes. Al menos para mi. Una noche de enero, a los dieciséis años de edad, abandoné la idea de ser poeta, menos por la falta de talento que por los motivos que me impulsaron una y otra vez hacia un destino meramente musical. Actualmente, tal así cómo lo vengo haciendo durante la última década, antes con Cuentos Borgeanos y ahora con mi nuevo proyecto, fantaseo con una poesía menos decorativa, menos "movediza", pero no por ello menos genuina: las letras.
Una novela inacabada que intitulé "Ni Palabra", sigue siendo otro motivo de búsqueda estética, de belleza traducida, de entusiasmo renovado. No me impulsan otras razones que esa belleza, que esa desnudez. De esta ecuación sólo sacamos un buen resultado los que vivimos el arte cómo una forma de entender la vida y no cómo un ejercicio raquítico de una cultura que ya no se deja ver: y no hablo sólo de Argentina.

Mi hoy es otro. Es el de las delicada suma de borradores, apilados uno tras otro en mi memoria. Ya no escribo por el rauda y misteriosa necesidad de decir algo (¿acaso hay algo que decir?) sino por la inevitable emoción de poder ver el mundo con mis propios ojos.

Ilustra, a quien le debo tantos "ojos", Henri Rousseau.

Sobre la primavera y otros asuntos


Me llaman la atención- desdeño- las personas que festejan la primavera. Quiero decir, toda clase de ritual ya es un atentado contra su desarrollo, y este tipo de festejos -primaveras, navidades, aniversarios, etc- son simplemente el reflujo del pasado, estereotipos de una sociedad ciega y cuadrada. Puedo asegurar que ninguna persona de 17 años se pregunta si realmente desea festejar la primavera en un parque, o irse de viajes de egresados para "alocarse"; simplemente están repitiendo arquetipos con la sola intención de pertenecer.
Cierta ceguera venturosa delata la peor bajeza; la de caminar un camino hecho, la de pisar con pies que no son los nuestros. Muchas personas necesitan que les digan que hacer, que decir, cuando festejar, cuando no... terrible! A esa clase de gente se le ordena "ve" y va, sin cuestionar y sin vislumbrar que siempre hay otro camino; el nuestro. Festejá la navidad, y lo hace; Día de la madre, compra regalos; domingo, y descansa; el 2012 es el fin del mundo, y ya se lo va agendando... que canallada!! Yo digo, te devuelvo la navidad, el día de la madre no existe y el fin del mundo te lo podés meter donde te quede cómodo.
Si hay algo que me perturba es que muchas de las personas que nos rodean, ya sea por temor o por pereza, no descubran el eterno privilegio de vivir su propia vida.
Todos lo llevamos dentro. Todos somos nuestro dios interior. Todos somos capaces de despertar. La vida es un estado continúo que existe más allá de nuestras capacidades. Solo hay que detenerse, en silencio, y contemplarla.

Ilustra, Rothko.

Jorge Luis Borges.


Entiendo que ciertas declaraciones de Borges, desinteresadas y un poco raudas, escandalicen a la izquierda. Realmente lo comprendo. Entiendo también que esto genere cierta aversión en algunas personas que, por otra parte, carecen de la capacidad de raciocinio y jamás han tocado una obra de dicho autor. Pero si hay algo que mis capacidades y mi sensibilidad no comprenden, es la absurda proclamación que vocifera "Borges era facho". ¿Como?!! ¿Borges era facho?!! ¿Que quiere decir esto, que Borges era un escritor fascista, que era un escritor asesino, que era una especie de dictador y que formó parte, de manera activa de algún gobierno fascista? Lamento desilusionar a la ignorancia de algunos, pero no estamos hablando del mismo Borges. Lamento desilusionar a cierto fanatismo desmedido pero Borges no lucia trajes militares, ni portaba armas, ni llevaba botas, y por sobre todas las cosas, era una persona incapaz de cualquiera daño a tal magnitud.
Ayer escuché una cosa aún peor; "Borges era amigo de Videla". No tengo palabras, no tengo nada que contestar. Creo que una declaración tan alocada ya es una refutación y no necesita un opuesto. Luego viene esa clase de personas y me exponen un foto de Borges dandole la mando a un presidente militar. Vaya astucia muchachos, pero la verdad no está en Google. Esa foto no niega ni afirma nada. Seguramente muchos de los abuelos y padres de las personas que exponen dicha foto apoyaron un suceso tan atroz y escalofriante como la dictadura del 76.
No estoy hablando de política, claro está, ya que es un terreno en el que nunca me metí ni en mis escritos ni en mis canciones. Simplemente quiero recordar que Borges es el poeta más grande de nuestro país y uno de los grandes escritores de la historia. Ciertas declaraciones, ciertos vaivenes y alguna falta de sutileza no pueden redimir la vastísima obra que este gigante de las letras nos regaló.
No solo hay que saber leer, sino que hay que aprender a hacerlo.
Citando al gran Wilde, "lo que importa es el arte y no el artista".

Ilustra otro gigante. Otro que por su vida personal podría ser más criticado todavía: Bacon.