De algunas cosas.


Confirmé (confirmo cada día), la capacidad de muchas personas para torcer las situaciones. Me refiero a esto porque a partir de todo este rollo con los Cuentos, cuando decidimos separarnos por un tiempo indeterminado o total, me empezaron a llegar muchos mensajes y mails, que trato de no responder, en donde se pretende encontrar lo que no existe. Para ser claro; una de las debilidades más grandes de las personas es su tendencia al conflicto, a lo conflictivo, a lo torcido. A estas personas se les hace difícil que las cosas salgan BIEN, que sean naturales, sin tanta traba ni vuelta. Había una banda, cumplió un ciclo, se terminó. ¿Acaso no es claro, acaso esto proponde a la confusión? Entonces viene el hombre mediocre, lleno de trabas y complejos y quiere poner su ojo torcido en la situación. Él dice "acá hay gato encerrado", "acá hubo pelea", "cómo puede ser que termine así como así" etc etc etc... Yo me hago una pregunta ¿Alguien le pregunta a un árbol porque sus hojas son verdes? ¿y a la rosa sobre su belleza?, ¿alguien ve un conflicto en las formas de las olas o en el sonido del mar? ¿O le pregunta al sol porque el atardecer? NO, nadie. Porque son cosas que naturalmente suceden, que existen en armonía con su ser, dentro del curso del tiempo y el espacio.
Es impresionante como algunas personas quieren poner su mirada superflua y desviada en situaciones que son claras, transparentes, nítidas, sinceras, simples y sobre todo naturales.
Nacer es natural, morir es natural, la búsqueda de la belleza es natural... CAMBIAR, por dios!, es tan natural.

Ilustra, para citar a un gigante que no paró de cambiar, el gran Mondrian.