Una vida ajena.


Cuando te prestan una vida, cuando uno vive su vida a través de la de otro, pasa algo muy importante; nunca se es libre, nunca se es feliz. La experiencia de vida es un fenómeno personal e individual. Uno debe llevar su propio ropaje. "Si te prestan un remera ajena, te va a quedar o muy chica o muy grande y siempre te verás ridículo".
Ser quien se es nos dice Nietzsche continuamente. A lo que yo agregaría ser quien se es siempre que se pueda. Y esta es la raíz de lo que hablo. Cuando las personas no pueden consigo mismas, con su verdad, con sus ideas, ya sea porque carecen de todo esto o simplemente por una incapacidad que los ciega, comienzan a usar el ropaje ajeno, a mancharlo y a gastarlo.
Es muy importante entender que la única forma de vivir realmente es a través de nuestra propia vida, es únicamente a través de nuestras ideas y no de las ajenas.
¡Cuidate joven poeta que hay gusanos que aún beben de tu fuente!

Ilustra, hoy fundamentalmente, Rothko.