Parque Central, el MET, mi casa.


Ayer fui al MET. En verdad estaba paseando y terminé en el Central Park y decidí caminar hasta el museo. Dato; en ningún lugar figura, pero si van alguna vez al MET la entrada sugerida es de 10 dólares, pero en verdad uno puede pagar lo que quiera. Yo siempre pago un dólar ya que estoy en contra que los grandes museos cobren entrada. Yo voy a ver a Van Gogh, yo voy a ver a Rembrandt y ellos no piden regalía de los tickets. Razón por la cual me siento completamente agradecido al Museo Nacional de Bellas Artes en la Argentina, ya que debe ser uno de los pocos grandes museos del mundo en donde la entrada es gratuita.
El punto es que entré al MET con la única intención de ir a ver a Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. Estuve casi media hora contemplando una obra en particular. Se llama algo así como "retrato de un hombre", si la vieran sabrían de cual hablo ya que es una obra muy famosa de Velázquez. Y cuando fue suficiente me fui. A mi me gusta ir a los museos y ver una o dos, quizá tres obras. El turismo que pretende ver trescientas obras en una hora me pone la piel de gallina. Lo que quiero contarles es que al salir, sin saberlo, me topé con una muestra de Picasso. Una muestra gigante que va desde sus bocetos a hasta sus grandes obras, pasando por varias de tus etapas y con algunas fotos también. No podía no ir, soy un gran admirador de don Pablo. De manera que, en contra de mi filosofía respecto a los museos, entré.
Desde entonces hasta ahora -acabo de levantarme, son las 8 y media de la mañana acá- no paré de pensar en Picasso. Mirando las fechas de sus obras, la magnitud, la dedicación, llegué una hermosa conclusión y es que lo único que hizo Picasso en toda su vida fue pintar. Pintar hora tras hora, día tras día, año tras año; hasta finalmente encontrarse.
Siento que, a diferencia de él, le dedico muy poco tiempo a mi música. Esto me da bronca, me da miedo. Picasso no tenía facebook, Picasso no tenía muchos amigos, Picasso no lucía grandes ropas, Picasso no perdía el tiempo, Picasso solamente pintó, Picasso solamente vivió buscando y encontrando la Belleza. Y ese es el valor del verdadero artista.
El zen enseña a despojarse de todo. El zen enseña a borrar todo tipo de idea en tu cerebro, a vaciarte, de cuerpo y alma, ya que esta es la única manera de despertarse, de llegar al nirvana, a la iluminación o a la resurrección o como quieras llamarlo; creo que el artista entendió este sistema por su natural sensibilidad hacia la verdad.

Ilustra, no como una obviedad sino como una amplificación, Pablo Picasso.