La mia famiglia


Acabo de terminar de ver "La familia" de Ettore Scola. Creo que la vi al rededor de quince veces, y no exagero. Tiene algo tan especial para mi. Quizá porque me hace acordar a mi familia. A mis abuelos, mi bisabuelos (conocí a casi todos), a las fiestas desbordadas de vida, de gritos, de primos y primas, de tíos de aquí y de allá, a la nostalgia de los italianos, a la dulzura de esas viejas costumbres en las que se mezclan la unión, la comida, el vino, las eternas discusiones, el amor, el drama.
Es un película hermosa. Nunca me canso de verla. Y cada vez es más significativa. Quizá porque mi afirmación sobre la vida y mis proyectos están tan lejos de cierta herencia genealógica, que acuden a mi sentimientos cargados de contradicciones y certezas.
En una entrevista, Bioy, contaba porqué nunca conoció a Cortázar. El decía que vivía postergando ese encuentro y el deseo de escribirle una carta, hasta que finalmente Cortázar murió y nunca pudo manifestarle su gratitud y su íntimo respeto.
Y a veces siento (este film me lo recuerda) que vivimos postergando las relaciones, postergando el amor, la presencia, las palabras deseadas. Pienso que deberíamos pasar más tiempo con las personas que realmente queremos. A veces nos ganan las ocupaciones. Otras, la tonta idea de pensar que somos, si quiera por un instante, completamente eternos.