Domingo


James Joyce dejaba de comer para comprarse libros. Van Gogh supo morir a tiempo. A Sócrates lo mataron. Borges postuló su felicidad para que su obra fuese del mismo material con el que se tejen los sueños. Akutagawa tomó otra cicuta. A Mies le ganó Mies, menos por ego que por su amor a la arquitectura. Nietzsche prefirió la locura a dejarnos ciegos. A Saramago le importó menos la pobreza, que su larga y tardía genialidad. Onetti limitó los últimos diez años de su vida a la distancia que ocupa una cama de dos plazas. Osho aceptó que lo mataran a permanecer callado. Schumann padeció el horror y la desesperación así como Dostoievski y Kafka. Hemingway, Poe, Pizarnik, Modigliani, Mishima, etcétera, etcétera, etcétera y más etcétera. Esto hicieron los Gigantes de la humanidad. ¿Yo que estoy haciendo? ¿Y vos?