Los notables sucesos de la noche anterior


Cervantes creía soñar era aliviar un poco las miserias que padecemos despiertos. En esa línea de pensamientos, podríamos sostener, que el soñar es padecer la miseria de los que en la vigilia gozan de armonía y tranquilidad. Mi noche de ayer lo comprobó. Me acosté con la completa seguridad de que iba a ser, después de un largo día y de buenas lecturas sugestivas, una noche reparadora. (Siempre me costó mucho dormirme, siempre me costó mucho profundizar el sueño, siempre me costó mucho mantenerlo). La cosa fue diferente. Entre largos despertares y la angustia y el horror que producen las pesadillas, la interminable noche me dejó pensamientos trágicos, violentos y desiguales. Curioso proceder de mi inconsciente, el cual había alimentado todo el día -creí alimentar- con la lucidez y el apego que suponen la obra de Jorge Luis Borges y Osho, que terminó por acercarme más a sordidez que al placer de descansar.
Freud, en su famosa interpretación de los sueños, sugiere no uno sino una serie de factores que inciden sobre nosotros al estar dormidos. Si pienso en ello, la próxima vez, apago el ventilador.

p.d.: No quiero pensar que el hecho de haber creando un álbum de fotos en mi facebook titulado nightmare before christmas, haya tenido una influencia directa sobre mi inconsciencia.

Ya subí con anterioridad esa imagen de Vincent van Gogh. ¿Por qué no habría de subirla otra vez?