El hombre mediocre


Fumarse un "pucho". Tener tele por cable. Repetir el plato. Cambiar el automóvil con la mayor frecuencia posible. Hacerse de lujos materiales innecesarios. Creer en dios o en otro o en alguien o en algo. Tener muchos amigos. Tener una mujer, y si es posible dos, y tres. Comprar pan dulce, nueces, luces, un árbol de navidad. Comer, comer, comer. Dormir mucho. Esperar el domingo, o el feriado, o la muerte de alguien. Planear las vacaciones. Maldecir la vida, castrarla, no verla, acallarla... Así piensa el hombre común. Así es su felicidad, su abundancia.

Ilustra, Mansilla-Tuñon