Anticristo


Lars von Trier pasa de ser, película tras película, un favorito a un denegado. Pero esa es su vitalidad. Después de Dogville me cansó. Me alarma su mirada sobre el mundo. No es la mía. Yo veo el mundo, el amor y la relación entre las personas y a las personas con el mundo, con cierta inocencia que tiene que ver más con un Sí sagrado que con un No sagrado. Nietzsche pensaría que von Trier aún quedó en León (véase "De las tres transformaciones". Así hablaba Zarathstra. Primera parte) y que posiblemente nunca llegue a niño.
Anticristo, su última película, es de las que gustan. Más por su perfección técnica y su belleza estética que por su malogrado guión, que no aburre, pero tampoco sorprende.