Porque siempre estamos volviendo. Anagramas intempestivos.


Circunstancias mayores a las que supone el simple deseo de expresarse y hablar, me llevaron a crear, nuevamente, un blog. Quizá porque me abruma lo caduco, abundancia ciega, o al menos porque mi intención desinteresada y hasta entonces anónima solo hace caso a los impulsos y no a la premeditada pretensión intelectual. No soy un intelectual, no me interesa serlo, me aburriría pronto, como me aburre el amor cobarde o las películas de acción.
Vuelo extraño el del solitario que, en sus cúspides buscadas, suplica por lo que no tiene; a esto llamo yo el piloto ciego.

Ilustra, por preferencia, Freud.